Bulgaria convoca elecciones anticipadas tras el tercer y último fracaso de las negociaciones de gobierno

El Jefe de Estado búlgaro formalizó la disolución del Parlamento tras sucesivos fracasos políticos, mientras aumentan las dudas sobre la estabilidad y la lucha contra la corrupción, abriéndose un complejo proceso hacia unos inéditos octavos comicios en cinco años

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La reciente dimisión del primer ministro Rosen Zheliazkov, provocada por fuertes movilizaciones ciudadanas que denunciaron corrupción a raíz de una propuesta presupuestaria con incrementos fiscales, marcó el inicio de la última crisis política en Bulgaria. Según informó Bloomberg, este escenario se agravó con el rechazo de la propuesta presidencial para formar un nuevo Ejecutivo, lo que llevó a la oficialización de elecciones anticipadas, las octavas en cinco años, tras agotarse todos los intentos legales de negociación en el Parlamento.

De acuerdo con Bloomberg, el presidente Rumen Radev anunció desde la sede presidencial la convocatoria de nuevos comicios, luego de que el partido Alianza por los Derechos y las Libertades declinara asumir el encargo de formar gobierno. La negativa de la formación política cerró la tercera posibilidad legal de crear un Ejecutivo, en un país que, en los últimos años, ha convertido el bloqueo institucional en fenómeno habitual.

La siguiente etapa de este proceso contempla una ronda de consultas entre el jefe de Estado y las agrupaciones políticas, con el objetivo de constituir un gobierno provisional. Posteriormente, Radev debe anunciar la fecha de las elecciones. Esta transición hacia un nuevo periodo electoral ocurre en medio de un contexto marcado por la falta de consensos y la desconfianza social frente a las prácticas institucionales de corrupción, detalló Bloomberg.

El breve mandato de Zheliazkov permitió a Bulgaria avanzar en las negociaciones para la adopción del euro, otorgando al país la posibilidad de incidir en la toma de decisiones sobre la política monetaria de la eurozona. Sin embargo, la composición minoritaria de su gabinete y su impopularidad, sobre todo entre los manifestantes que asociaron a sus aliados políticos con prácticas corruptas y captura del poder estatal, contribuyeron al colapso del Ejecutivo.

La persistencia del problema de la corrupción lleva años situando a Bulgaria bajo la vigilancia de la Unión Europea y Estados Unidos. Bloomberg recordó que una serie de manifestaciones en 2020 forzó la salida del ex primer ministro Boiko Borisov, líder del partido Gerb al que también pertenece Zheliazkov, tras años de dominio político. La falta de una reforma de fondo en el sistema político se refleja en las proyecciones electorales: las encuestas recopiladas por Bloomberg indican una configuración partidista prácticamente idéntica a la de los comicios recientes, sin expectativas claras de que surja una coalición capaz de brindar estabilidad.

El proceso para designar un gobierno interino se complica por las enmiendas constitucionales implementadas al final de 2023. De acuerdo con lo dispuesto, Radev solo puede proponer para el puesto de primer ministro provisional a un número reducido de funcionarios: el presidente del Parlamento, el gobernador o el vicegobernador del Banco Nacional de Bulgaria, el titular o el adjunto de la Oficina Nacional de Auditoría o el Defensor del Pueblo, así como su adjunto. No obstante, ninguno de estos cargos está obligado a aceptar la designación y el propio presidente tiene la prerrogativa de rechazar una propuesta si considera que el perfil no es idóneo.

Sobre este telón de fondo, Bulgaria enfrenta un periodo de incertidumbre institucional, con la apertura de otro proceso electoral que no garantiza la resolución del estancamiento político. El país permanece bajo la atenta mirada de la comunidad internacional, que aguarda señales claras de avances en la lucha contra la corrupción y de la posibilidad de lograr una administración con bases más estables, según concluyó Bloomberg.

A la espera de la convocatoria oficial de la nueva cita electoral, el impacto de esta inestabilidad sobre la economía y las relaciones internacionales de Bulgaria queda sujeto a la evolución de los acontecimientos y a la capacidad de los partidos para alcanzar acuerdos en los próximos meses.