
A raíz de las medidas cautelares recientemente concedidas a otros proyectos eólicos marinos, Vineyard Wind, la empresa conjunta formada por la filial estadounidense de Iberdrola, Avangrid, y Copenhagen Infrastructure Partners (CIP), emprendió acciones legales para tratar de revertir la suspensión de trabajos dictada por las autoridades federales para su parque eólico marino ‘Vineyard Wind 1’, según informó el medio original. El recurso fue presentado ante un tribunal federal de Massachusetts con el objetivo de obtener tanto una orden de restricción temporal como una medida cautelar que permita continuar con las obras, detenidas por decisión de la Oficina de Gestión de Energía Oceánica (BOEM, por sus siglas en inglés), dependiente del Departamento del Interior de los Estados Unidos, desde el 22 de diciembre.
La decisión de la BOEM afectó la ejecución de trabajos en cinco concesiones de parques eólicos marinos, incluida Vineyard Wind 1. Según publicó la fuente, Vineyard Wind expresó en un comunicado que prosigue su colaboración con la Oficina de Gestión de Energía Oceánica, la Oficina de Seguridad y Cumplimiento Ambiental, y otras entidades y autoridades asociadas a la Administración federal, para analizar los elementos especificados en la orden de paralización. No obstante, la sociedad compuesta por Avangrid y CIP sostiene que esta suspensión infringe la normativa vigente y sostendrá en tribunales que su permanencia generará "daños inmediatos e irreparables" para el desarrollo del parque y las comunidades del área de Nueva Inglaterra que dependen de dicha fuente de electricidad renovable.
De acuerdo con datos consignados por la fuente, la paralización ordenada no incide sobre el 80% del avance en Vineyard Wind 1, ya que solo se dirigió a los componentes de la infraestructura que aún no se encontraban en operación. En los primeros meses de 2024, la compañía logró iniciar la puesta en marcha de los sistemas, y la mayoría de los aerogeneradores ya estaban proveyendo energía eléctrica a cerca de 400.000 hogares en Massachusetts, mientras que solo restaban por instalar dos de las 62 torres previstas.
El informe detalla que Vineyard Wind 1 alcanzará un total de 62 aerogeneradores del modelo GE Haliade-X, cada uno capaz de producir hasta 13 megavatios (MW), sumando una capacidad total de 806 MW. Este volumen energético permitirá suministrar electricidad tanto a hogares como a empresas del estado de Massachusetts, consolidando el papel de la instalación en la diversificación del abastecimiento energético regional.
Además de Vineyard Wind 1, otros proyectos en desarrollo resultaron afectados por la medida federal. Entre ellos se incluyen Revolution Wind, con 704 MW, desarrollado por Orsted; Sunrise Wind, que cuenta con 924 MW; Coastal Virginia Offshore Wind, de 2.600 MW; y Empire Wind 1, impulsado por Equinor y con una capacidad de 810 MW, según reportó la fuente original.
Algunas de estas iniciativas obtuvieron fallos favorables en los tribunales. El lunes anterior, el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Columbia aprobó la medida cautelar solicitada por Revolution Wind, un proyecto impulsado conjuntamente por Skyborn Renewables (Global Infrastructure Partners) y la empresa danesa Orsted, lo que permitió levantar la suspensión de las obras en la costa de Rhode Island. Empire Wind 1, bajo la gestión de Equinor, recibió también luz verde judicial el jueves más reciente, después de la presentación de su recurso, lo que deja sin efecto la disposición de paralización y posibilita la reanudación de los trabajos.
Vineyard Wind 1 representa la mayor apuesta de Iberdrola en el segmento eólico marino en Estados Unidos. La sociedad promotora, integrada a partes iguales entre Iberdrola, a través de Avangrid Power, y Copenhagen Infrastructure Partners, sostiene una inversión total de aproximadamente 3.000 millones de dólares, equivalentes a más de 2.700 millones de euros. Esta cifra se ha financiado mediante acuerdos contractuales firmados con las tres principales empresas eléctricas del estado de Massachusetts, garantizando así la viabilidad financiera del proyecto.
El medio detalló que, a finales de septiembre, la Administración liderada por Donald Trump ya había ordenado la retirada de permisos para otros dos proyectos eólicos marinos promovidos por Iberdrola (New England Wind 1 y New England Wind 2), aunque estos no habían comenzado aún su construcción. Desde la llegada de la nueva administración federal, se han multiplicado tanto las suspensiones de obras como la anulación o amenaza de revocación de autorizaciones en diferentes desarrollos eólicos marinos en el país.
El caso de Vineyard Wind 1 se encuadra en un contexto más amplio de disputas legales y administrativas respecto a la política energética de Estados Unidos y los proyectos de generación a partir de fuentes renovables, especialmente en el sector ‘offshore’. Según consignó la fuente, la suspensión afecta activos en proceso y no los ya conectados a la red, lo que permitió al parque iniciar suministro parcial y mantener activos en funcionamiento, a la espera de la resolución judicial sobre la totalidad de la infraestructura.
La resolución de los recursos planteados ante los tribunales federales marcará el ritmo al que podrá avanzar la instalación de nuevas capacidades eólicas marinas en aguas estadounidenses en los próximos meses, mientras los promotores e inversores del sector renuevan sus estrategias para afrontar las incertidumbres regulatorias evidenciadas en los distintos fallos judiciales recientes.