El Ejército de Yemen repele un ataque de los hutíes en el norte del país

Fuentes militares de la nación árabe reportan que insurgentes apoyados por Irán sufrieron numerosas bajas durante intensos combates, mientras se profundiza la crisis humanitaria y persisten tensiones entre fuerzas rivales y aliados internacionales

Guardar

La explosión de una mina terrestre activada durante la retirada de los combatientes hutíes dejó víctimas mortales y heridos, según las Fuerzas Armadas de Yemen. El incidente ocurrió después de que el ejército repeliera un ataque en la provincia de Jauf, ubicada en el norte, en un contexto de persistentes enfrentamientos y agravamiento de la crisis humanitaria en el país. De acuerdo con lo publicado por las autoridades militares yemeníes en un comunicado reproducido en sus canales de redes sociales y citado por medios internacionales, las tropas repulsaron el martes “un ataque lanzado por la milicia terrorista hutí, respaldada por Irán, al este de la ciudad de Al Hazm”. Las fuentes oficiales confirmaron que los insurgentes sufrieron “pérdidas humanas y materiales” durante el repliegue, aunque el grupo hutí no se ha pronunciado hasta el momento sobre el choque.

Según destacó el ejército de Yemen, la acción militar obligó a los hutíes, apoyados por Teherán, a retroceder hacia posiciones más alejadas luego de perder efectivos y equipamiento a causa de la ofensiva frustrada. El medio indicó que la retirada de los atacantes se vio agravada por la detonación de una mina, previamente instalada por sus propias fuerzas, lo que resultó en nuevas bajas entre las filas rebeldes antes de que pudieran abandonar la zona de combate.

Las fuerzas yemeníes, según consignó el comunicado citado por la prensa internacional, sostienen su lealtad al gobierno reconocido internacionalmente, cuya sede opera desde la ciudad de Adén tras la ocupación de la capital Saná y extensos territorios del noroeste y oeste del país por parte de los hutíes en 2015. Ese desplazamiento forzado del gobierno central ha fragmentado el control territorial y desatado una de las crisis humanitarias de mayor gravedad en la región, conforme relataron fuentes institucionales consultadas por esos medios.

El conflicto se mantiene activo pese a intensos llamados a la pacificación; en los últimos meses, las confrontaciones se han visto influidas por nuevos actores y dinámicas. El medio detalló que Israel llevó adelante ataques contra los hutíes en respuesta a los acontecimientos del 7 de octubre de 2023, agregando un nuevo factor de inestabilidad y aumentando la complejidad del escenario local.

Paralelamente, han persistido disputas entre fuerzas leales al gobierno yemení y los separatistas del Consejo de Transición del Sur (CTS), grupo que forma parte de las autoridades reconocidas y recibe respaldo de Emiratos Árabes Unidos (EAU), miembro clave de la coalición liderada por Arabia Saudí. Según reportó el mismo comunicado militar, el CTS emprendió en diciembre una ofensiva en el sur del país que intensificó las tensiones políticas y militares, provocando incluso fricciones abiertas entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos respecto a la estrategia conjunta en Yemen. El cruce de acusaciones entre los socios regionales plantea el riesgo de apertura de un nuevo frente de combate de mayor escala en territorio yemení.

Los combates recientes en Jauf evidencian la continuidad de la violencia y el dinamismo de las alianzas y enfrentamientos en uno de los conflictos más prolongados de Oriente Medio. Según declaró el ejército yemení, la intervención directa y el respaldo de potencias extranjeras han contribuido al sostenimiento de los diferentes bandos, mientras que los ataques cruzados y la persistencia de artefactos explosivos terrenos como las minas limitan la movilidad y seguridad de las fuerzas implicadas y la población civil de la zona.

De acuerdo con los informes recogidos por la prensa internacional, la crisis humanitaria derivada del enfrentamiento, que se inició con la ofensiva hutí de 2015 y la posterior intervención saudí, continúa vigente. Las consecuencias del conflicto interno, sumadas al impacto de acciones de actores externos como Israel, Arabia Saudí e Emiratos Árabes Unidos, mantienen en situación de vulnerabilidad a amplios sectores de la población yemení y amenazan la estabilidad regional.