Miles de personas respaldan al Gobierno iraní en manifestaciones en la capital y en otros puntos del país

Cientos de manifestantes se concentran en Teherán y diversas urbes tras el llamado del Gobierno, portando banderas y pancartas, entre homenajes a miembros de seguridad fallecidos y consignas en contra de Estados Unidos e Israel, según medios oficiales

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“El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirmó este lunes que Irán ‘no quiere guerra, pero está totalmente preparado para una’ y propuso unas ‘negociaciones justas’ con Estados Unidos para intentar resolver las disputas bilaterales”. Estas declaraciones se produjeron en el contexto de una serie de manifestaciones de apoyo al Gobierno iraní, realizadas tras el impulso del presidente Masud Pezeshkian y en medio de un clima de tensiones crecientes por la crisis económica y las sanciones internacionales. Según informó la agencia Tasnim y recogió el medio Europa Press, miles de personas tomaron las calles de Teherán y otras urbes del país con el objetivo de respaldar a las autoridades y responder a las protestas antigubernamentales recientes.

Las concentraciones centrales tuvieron lugar en la Plaza de la Revolución de Teherán, donde se congregaron simpatizantes del gobierno portando banderas nacionales y pancartas con lemas favorables tanto al ejecutivo como al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei. De acuerdo con Europa Press, los asistentes también rindieron homenaje a miembros de las fuerzas de seguridad fallecidos durante los “disturbios” de los últimos días. Estas expresiones se replicaron en otras ciudades como Shahrud y Kerman, donde se observaron demostraciones similares con consignas dirigidas en contra de Israel y de Estados Unidos.

Durante el acto en Teherán, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Bagher Ghalibaf, dirigió un mensaje directo a la administración de Estados Unidos. Según reportó Tasnim, Ghalibaf advirtió al expresidente Donald Trump que, en caso de otro ataque, recibiría “una lección inolvidable”. Esta afirmación se produce en un contexto de renovadas hostilidades entre Teherán y Washington, motivadas por antiguas disputas vinculadas al programa nuclear iraní y episodios de conflicto ocurridos recientemente.

El contexto de estas manifestaciones está marcado por la intensificación de las presiones económicas sobre la población iraní, moneda de cambio utilizada por Washington y sus aliados. Conforme recopiló Europa Press, el empeoramiento del nivel de vida y la caída del poder adquisitivo de la ciudadanía han desencadenado protestas antigubernamentales sostenidas, cuyas demandas se centran en la gestión de la crisis económica. Según la organización HRANA, la represión de estas movilizaciones habría provocado más de 500 muertes durante los últimos días.

La coyuntura internacional se ha agravado tras acciones militares dirigidas al territorio iraní en junio, atribuidas a ataques de Estados Unidos e Israel e inscritas en la polémica respecto al desarrollo nuclear de Irán. Europa Press destacó que estos bombardeos habrían causado más de 1.100 fallecimientos, lo que ha contribuido a incrementar la crispación social y política en el país. Las autoridades han respondido a este escenario tanto convocando manifestaciones de respaldo como reforzando su retórica de autodeterminación frente a actores internacionales.

De acuerdo con Europa Press, los participantes en las marchas oficiales portaron pancartas y entonaron lemas que recalcaron la legitimidad del gobierno y su lealtad hacia el liderazgo religioso representado por Jamenei. Las manifestaciones también se enmarcaron en un discurso nacionalista y de resistencia ante la presión externa, tanto económica como militar, reiterando el rechazo al papel de Estados Unidos e Israel en la actual situación del país.

El desarrollo de los acontecimientos en Irán refleja la complejidad de la coyuntura política y social a la que se enfrenta el gobierno de Pezeshkian. A las dificultades económicas y la oposición interna se suman las consecuencias derivadas de las acciones internacionales y la respuesta de los sectores afines al ejecutivo, que han hecho patente de modo masivo su apoyo en las calles, según detalló Europa Press. La movilización social en torno a estos temas se mantiene como un factor central en la dinámica política iraní del momento.