
En medio de la crisis humanitaria, las lluvias torrenciales recientes han provocado inundaciones y escenas de devastación en refugios improvisados de la Franja de Gaza, sometidos a condiciones de barro y agua. Según informó la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), más de dos millones de residentes continúan atrapados en este entorno mientras los sistemas básicos se deterioran rápidamente. La organización alertó que la inseguridad alimentaria afecta a casi toda la población gazatí, al mismo tiempo que hospitales y centros de salud afrontan un nivel de saturación sin precedentes. En este contexto, la UNRWA hizo un llamado para recaudar 1.260 millones de dólares —equivalentes a aproximadamente 1.000 millones de euros— con el fin de continuar prestando ayuda humanitaria a 2,4 millones de palestinos en Gaza y Cisjordania.
De acuerdo con la UNRWA, la complejidad de la situación se acentuó tras varios meses de restricciones impuestas por autoridades israelíes al trabajo de organismos humanitarios en la región. Entre las medidas, Israel aprobó una legislación destinada a limitar las operaciones de la agencia en territorios considerados como propios y revocó las licencias de 37 organizaciones no gubernamentales con actividad en Gaza. UNRWA denunció que estas acciones obstaculizan la provisión de ayuda urgente en un momento de incremento de necesidades básicas.
El comunicado difundido por UNRWA subraya la labor de un equipo compuesto por cerca de 17.000 personas desplegadas en los Territorios Palestinos Ocupados, encargado de mantener la asistencia humanitaria esencial. La agencia remarcó que ninguna otra organización dispone de la capacidad o presencia suficiente para asumir sus actuales responsabilidades sobre el terreno. Tal como publicó la UNRWA, “alrededor del 35% de todos los hospitales y centros de atención primaria funcionan parcialmente", lo que genera consecuencias graves para la población. En instalaciones como el hospital Al Shifa, el personal sanitario y los pacientes enfrentan una lucha diaria por la supervivencia ante la falta de equipos y medicamentos.
Según detalló la UNRWA, cerca de 1,9 millones de personas permanecen desplazadas sin acceso regular a materiales básicos para el refugio. El deterioro de los sistemas de agua y saneamiento se agrava por la contaminación de fuentes y el desbordamiento de aguas residuales, lo que a su vez intensifica los riesgos para la salud pública y la propagación de enfermedades. El medio informó que la seguridad alimentaria y el acceso a servicios esenciales continúan en niveles mínimos mientras la crisis se prolonga.
En Cisjordania, la agencia denunció un deterioro acelerado de la situación provocado por una combinación de violencia en aumento, demoliciones y políticas implementadas por Israel. Según sentenció la Corte Internacional de Justicia, estas políticas son equiparables a una anexión ilegal. El desplazamiento de 40.000 palestinos, previamente establecidos en campamentos de refugiados, es una de las consecuencias más visibles de estas medidas. Actualmente, cerca de 32.400 personas viven en condiciones marcadas por el hacinamiento, la ausencia de vivienda adecuada y una vulnerable situación socioeconómica caracterizada por un desempleo del 28,6%, falta de medicamentos, así como obstáculos para acceder a la atención médica y la educación.
UNRWA explicó que, dadas las circunstancias, establecerá como prioridad la provisión de refugio a la población desplazada, combinando asistencia inmediata con el soporte necesario en el mediano plazo. El plan de acción diseñado incluye la garantía de servicios de salud esenciales para 1,6 millones de personas, dando especial atención a menores de edad y mujeres embarazadas afectadas por la desnutrición. La agencia reiteró, según consignó en su declaración, la urgencia de asegurar una financiación estable para mantener las operaciones en un entorno donde las necesidades humanitarias se multiplican y la infraestructura se encuentra al borde del colapso.
El medio precisó que la falta de fondos y las restricciones actuales comprometen la continuidad de la asistencia, con repercusiones directas en la vida de millones de personas. Mientras tanto, la UNRWA reafirmó su compromiso de seguir colaborando sobre el terreno para evitar el colapso de los servicios básicos, en un momento en el que no existe ninguna otra entidad con capacidad de respuesta a gran escala para los territorios palestinos.
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