
El posicionamiento contrario de Hungría al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur ha cobrado notoriedad en las horas previas a la votación entre los embajadores de los Estados miembros, que definirá la aprobación de este tratado tras más de veinte años de negociaciones. El ministro de Asuntos Exteriores y Comercio húngaro, Péter Szijjártó, denunció mediante un mensaje en la red social X que la implementación del pacto atentaría contra el sustento de los agricultores del país, afirmando que abriría a Europa a importaciones ilimitadas de productos agrícolas sudamericanos en perjuicio del sector nacional. Según detalló la agencia Europa Press, la inquietud del gobierno húngaro se centra en los riesgos que la liberalización del comercio podría suponer para los trabajadores del campo.
El gobierno de Hungría argumenta que la Comisión Europea está impulsando la ratificación de un acuerdo sin considerar los intereses de las economías agrarias más vulnerables dentro del bloque. Según las declaraciones de Szijjártó, este tratado ignora los compromisos y garantías necesarias para proteger los medios de vida de los agricultores húngaros. La postura hostil al pacto no es exclusiva de Hungría; otros países como Francia, Italia y Polonia también han manifestado objeciones, especialmente en relación con el impacto que la entrada masiva de productos sudamericanos podría generar en el mercado agrícola europeo, reportó Europa Press. Estas inquietudes han desencadenado numerosos debates en el seno de la Unión, donde la resistencia al acuerdo ha estado marcada por factores económicos, sociales y políticos.
Por otra parte, la Comisión Europea mantiene su respaldo al acuerdo y busca terminar el proceso para que las empresas europeas accedan a oportunidades comerciales en el corto plazo. De acuerdo con Europa Press, el comisario de Comercio y Seguridad Económica, Maros Sefcovic, señaló que las negociaciones recientes han incluido el fortalecimiento de salvaguardias y controles adicionales para reducir al mínimo cualquier posible distorsión en los mercados agrícolas europeos. Sefcovic enfatizó que se han ofrecido mecanismos sin precedentes durante la negociación y que las soluciones propuestas pretenden contener los eventuales riesgos para los agricultores de la UE.
El pacto con Mercosur abriría nuevas vías al comercio transatlántico, facilitando la circulación de bienes entre Europa y los países del Cono Sur, según explicó la Comisión, aunque la perspectiva de una mayor competencia para los productores europeos ha sido motivo de controversia. El Ejecutivo comunitario reiteró, según Europa Press, que se han reforzado las garantías para responder a las preocupaciones específicas de los Estados miembros. Con la votación inminente entre los embajadores de los Veintisiete, persisten las diferencias entre los países que consideran el acuerdo una oportunidad estratégica y quienes advierten sobre sus efectos negativos en la agricultura local.
Mientras la Comisión Europea intenta asegurar el respaldo político necesario para rubricar el acuerdo en los próximos días, el gobierno de Viktor Orbán expresó que no cederá ante las presiones y mantendrá su voto en contra. Budapest sostiene que la liberalización del comercio con Mercosur se produce a expensas de la seguridad y la estabilidad económica de su sector agroalimentario, al igual que los gobiernos de París, Roma y Varsovia, que han reclamado claridad respecto a los mecanismos de protección planteados. Europa Press consignó que la Comisión ha reiterado en varias ocasiones que las medidas incluidas en el texto final superan las garantías ofrecidas en acuerdos previos.
El resultado de la votación prevista repercutirá en el futuro inmediato de la política comercial europea y en la relación estratégica con América del Sur, una región que representa para Bruselas tanto desafíos como posibilidades en materia de exportaciones, inversión y cooperación, según recoge Europa Press. El desacuerdo agrario continúa conformándose como uno de los principales obstáculos en la ambición de la UE por ampliar su red de tratados de libre comercio, mientras los sectores sociales implicados demandan respuestas concretas y mecanismos eficaces para asegurar el empleo y la viabilidad económica en el entorno rural.