Al menos seis muertos durante el quinto día consecutivo de manifestaciones antigubernamentales en Irán

Violentas protestas se extienden por varias provincias debido al empeoramiento económico y a la crisis energética, mientras organizaciones independientes denuncian represión policial, víctimas mortales entre civiles, adolescentes y agentes de seguridad, y decenas de detenidos en la capital

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Según recogió la organización no gubernamental Hengaw, con sede en Noruega, las fuerzas de seguridad dispararon contra manifestantes en varias ciudades de Irán. Hengaw confirmó la muerte de un hombre de 33 años en Marvdasht por disparos de las autoridades y reportó que entre los fallecidos de Azna, en la provincia de Lorestán, figura un menor de 15 años. Estos incidentes se inscriben en un contexto de enfrentamientos violentos que, en su quinto día consecutivo, ya han dejado al menos seis víctimas mortales, incluyendo tanto civiles como agentes de seguridad, en distintas provincias del país. El origen de las protestas se relaciona con el agravamiento de la situación económica y la escasez de energía, según detalló el medio Fars y corroboró Hengaw.

El medio semioficial iraní Fars dio cuenta de dos muertes en la ciudad de Lordegan, en el oeste de Irán. Testigos citados por Fars dijeron que varias personas arrojaron piedras contra instalaciones públicas, entre ellas la oficina del gobernador y una mezquita, además de atacar a miembros de las fuerzas de seguridad. En este distrito se observaron neumáticos incendiados y tentativas de prender fuego a infraestructuras civiles. Hengaw informó que las personas fallecidas en Lordegan tenían 21 y 28 años.

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En la ciudad de Azna, Fars reportó que un grupo armado atacó la sede policial usando diferentes tipos de armas, incidente en el que murieron tres personas y 17 resultaron heridas. Hengaw, por su parte, indicó que entre los fallecidos se cuenta un adolescente de 15 años.

Numerosos sectores sociales atribuyen el estallido de las protestas a la pérdida progresiva del poder adquisitivo en la población, fenómeno que se ha visto acentuado por el endurecimiento de las sanciones económicas internacionales, principalmente de Estados Unidos. Además, apuntan a la crisis energética, que se refleja en cortes frecuentes de electricidad y problemas en el abastecimiento de combustibles.

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El fiscal general del condado de Kodasht, Kazem Nazari, atribuyó parte de los disturbios a manifestantes que corearon consignas contrarias al Gobierno e incurrieron en daños materiales, recogió la televisión pública IRIB. Nazari confirmó la muerte de un agente de seguridad durante estos incidentes y aseguró que la intervención judicial y la cooperación con los servicios de inteligencia y las fuerzas del orden “han permitido restablecer la calma” en esa localidad.

En la capital, Teherán, fuentes oficiales informaron a Fars que aproximadamente 30 personas fueron arrestadas bajo cargos de alterar el orden público, acusadas de aprovechar el derecho a la protesta para sembrar el desorden y amenazar la tranquilidad de la ciudadanía. Las autoridades responsabilizaron a estos detenidos de intentar, supuestamente, generar inseguridad.

De acuerdo con lo publicado por Fars y por Hengaw, las actuales tensiones se producen en medio de renovadas presiones internacionales sobre Irán. Estados Unidos e Israel han intensificado sus acciones contra el programa nuclear iraní, incluyendo operaciones militares como los bombardeos del pasado junio, en los que resultaron muertas cerca de mil personas en Irán, según los recuentos de los medios oficiales.

El seguimiento de los acontecimientos en distintas provincias evidencia la presencia de víctimas civiles y adolescentes en el recuento de los fallecidos, además de agentes de fuerzas de seguridad. Organizaciones independientes subrayan la existencia de disparos directos contra manifestantes y describen un contexto de represión policial en varias localidades.

La situación refleja un aumento de la tensión social motivada tanto por factores internos, como el deterioro económico y la escasez energética, como por la presión exterior ejercida por actores internacionales. Los informes procedentes de Irán sostienen que tras los disturbios, en algunos casos se desplegaron amplios operativos policiales y judiciales para contener las protestas y detener a participantes, en particular en barrios de Teherán y en las provincias de Lorestán y Chahar Mahal y Bajtiari, donde se registraron los incidentes más graves según consignó Fars.

Además del recuento de muertes y detenciones, las organizaciones de derechos humanos y medios de comunicación han señalado el impacto en la población joven, que constituye una proporción significativa de quienes participan en las protestas y de quienes han resultado víctimas mortales o heridas durante los recientes acontecimientos.

El actual ciclo de manifestaciones y la respuesta estatal se producen ante la preocupación internacional por la evolución de la situación en Irán, mientras tanto las autoridades han reiterado que proseguirán adoptando medidas para garantizar el orden público en las zonas afectadas, según recogieron medios como Fars e IRIB.