Hallada en Turquía la caja negra del avión siniestrado en el que murió el jefe del Ejército de Libia

Las autoridades turcas confirmaron la localización del dispositivo con las grabaciones del vuelo que mató a Mohamed al Hadad y otros colegas libios, mientras expertos internacionales buscan precisar lo ocurrido y una misión oficial de Libia viaja a Ankara

Guardar

La localización de la caja negra del avión siniestrado representa un paso significativo en la investigación del accidente que costó la vida al jefe del Estado Mayor General de Libia, Mohamed al Hadad, y a otros funcionarios libios de alto rango, según confirmó el ministro del Interior de Turquía, Ali Yerlikaya. Yerlikaya declaró este miércoles que tanto la caja negra como los registros del vuelo fueron encontrados, y expresó su expectativa de que estos materiales sean analizados con rapidez para esclarecer las causas del siniestro, tal como publicó el medio que reportó el hallazgo.

De acuerdo con la información detallada por la Presidencia de Turquía, el accidente ocurrió el martes, poco después del despegue de un avión Dassault Falcon 50 de fabricación francesa, procedente del aeropuerto de Ankara. El avión transportaba a siete personas, entre quienes se encontraban altos mandos libios que regresaban a su país tras realizar una visita oficial a Turquía durante varios días, según detalló la agencia.

El anuncio realizado por Yerlikaya tuvo lugar durante una conferencia de prensa en la que subrayó la importancia de los registros hallados para comprender lo sucedido antes y durante el accidente. El medio informó que la caja negra, dispositivo clave por registrar tanto los datos técnicos del vuelo como las conversaciones en cabina, se transforma en el principal instrumento de análisis para los expertos internacionales que colaboran con las autoridades turcas.

La tragedia desencadenó una respuesta inmediata del Gobierno de Libia. Abdul Hamid Dbeibé, primer ministro del Gobierno de Unidad de Libia, ordenó el envío de una delegación oficial a Ankara con el objetivo de participar en las investigaciones y coordinar los procedimientos posteriores al siniestro. Según informó la agencia que sigue el caso, este equipo oficial libio se unirá a los expertos internacionales y autoridades turcas para avanzar en las pesquisas y esclarecer los motivos que llevaron al accidente.

El Dassault Falcon 50 accidentado había cumplido su misión oficial en Ankara y su ruta de regreso a Libia formaba parte de la agenda de cooperación entre ambos países, según consignó el mismo medio. La presencia a bordo de figuras de alto perfil político y militar subrayó la trascendencia del viaje dentro del marco de las relaciones bilaterales. La totalidad de los ocupantes de la aeronave falleció como consecuencia del siniestro, lo que ha generado una oleada de reacciones institucionales tanto en Libia como en Turquía.

La investigación abierta por las autoridades turcas busca determinar si el accidente obedeció a factores técnicos, humanos o externos. Fuentes citadas por la agencia explicaron que el análisis de la caja negra permitirá reconstruir los últimos instantes del vuelo, precisando el origen de la catástrofe y facilitando la elaboración de conclusiones sobre las causas. Técnicos especializados trabajan para extraer y examinar los datos de la caja negra, proceso que podría extenderse dependiendo del estado en que el dispositivo haya sido recuperado.

El medio reportó que las relaciones entre Ankara y Trípoli mantienen un perfil activo, con frecuentes intercambios oficiales y acuerdos en materia de seguridad y defensa. La delegación libia enviada a Ankara debe, además de apoyar la investigación, cuidar los protocolos diplomáticos relativos a la repatriación de las víctimas y la comunicación oficial de los avances en las pesquisas a sus propias autoridades.

El accidente, cuyas circunstancias exactas permanecen bajo reserva mientras se desarrolla la investigación, ha llamado la atención internacional sobre los riesgos asociados a los vuelos diplomáticos y ejecutivos utilizados por autoridades de alto rango. Según reportó la agencia, el Falcon 50, aparato identificado como versátil para vuelos de negocios y misiones oficiales, fue fabricado en Francia y operaba bajo supervisión de las autoridades libias.

En tanto se aguarda por los resultados del análisis técnico de los registros de vuelo y las grabaciones, los gobiernos de ambos países anunciaron su disposición a colaborar estrechamente. Las indagaciones se centran tanto en los parámetros de vuelo como en la información captada por los sistemas de comunicación del avión, elementos fundamentales en la reconstrucción del incidente, detalló el medio.

El impacto del desastre se hizo sentir en las estructuras dirigentes de Libia, donde el fallecimiento de Mohamed al Hadad y sus colegas figura como una pérdida significativa en el sector militar y político. El medio consignó que las autoridades libias enfatizan la necesidad de un rápido esclarecimiento de los hechos para evitar especulaciones respecto al contexto y las posibles implicaciones para la estabilidad institucional en el país africano.

El seguimiento exhaustivo de la investigación y la publicación de resultados preliminares o finales se encuentran entre las prioridades tanto de los gobiernos como de los organismos internacionales de control aeronáutico. La caja negra, al ser el registro oficial del vuelo, representa hasta el momento el único elemento concreto sobre el que los especialistas pueden basar sus análisis en esta etapa de la investigación.