Jessica Bueno responde al comunicado de Jota Peleteiro anunciando su absolución

Tras alcanzar un pacto fuera de los tribunales sobre la custodia, Jessica Bueno aclara que su retiro de la denuncia buscó proteger a sus hijos y no implica absolución judicial de Jota Peleteiro, según fuentes cercanas a la negociación

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Durante el tiempo posterior a la disputa legal entre Jessica Bueno y Jota Peleteiro, la familia logró alejarse del foco mediático tras consolidar un acuerdo extrajudicial que reformuló la custodia y la manutención de sus hijos. Según detalló el medio ¡De Viernes!, esta medida de conciliación permitió que los menores reanudaran una vida cotidiana protegida y menos expuesta en Sevilla, distante de la continua presencia mediática y la presión social que marcaron el proceso anterior. Este contexto llevó a que la resolución del litigio no fuese resultado de una absolución judicial, sino de una retirada de la denuncia por parte de Bueno, motivada exclusivamente por el interés superior y la estabilidad de sus hijos, según consignó el medio en sus recientes publicaciones.

De acuerdo con lo relatado por ¡De Viernes!, la modelo optó por poner fin a la batalla legal días antes de que se alcanzara una sentencia, priorizando la protección de la privacidad y el bienestar de los menores frente a cualquier otra consideración. El medio insistió en que la elección de Jessica Bueno respondió a la necesidad de salvaguardar a los niños de la atención pública derivada de la disputa legal, en vez de otorgar una exoneración judicial a su expareja. La noticia se da luego de la ruptura con Peleteiro, registrada en octubre de 2022, y la decisión se anunció en un momento en el que los medios seguían de cerca la evolución del enfrentamiento judicial entre ambas figuras.

Mientras Jota Peleteiro manifestaba en un comunicado en redes sociales que el caso había concluido con su absolución, la postura de Jessica Bueno desmintió esa interpretación. En declaraciones recogidas por ¡De Viernes!, Bueno recalcó: “Se le ha olvidado decir que gracias a Jessica Bueno por ser comprensiva y retirarse de la denuncia y ayudarme con la declaración. Dice que ha sido absuelto, pero no la opinión del juez y del fiscal”. La modelo subrayó, de este modo, que el cierre del proceso no se debió a una resolución judicial favorable para Peleteiro, sino a su propia voluntad de terminar el litigio en pro de la estabilidad y la privacidad de su familia.

El medio ¡De Viernes! destacó el contraste entre las versiones que ambos protagonistas expusieron tras el acuerdo. Peleteiro recurrió a sus perfiles digitales para abordar el efecto personal de este proceso, asegurando, según recogió el citado medio: “Cuatro años siendo señalado, acusado de ser un mal padre, de no cumplir con mis obligaciones, de ser una mala persona. Cuatro años soportando denuncias penales, juicios mediáticos, titulares injustos, faltas de respeto constantes y un acoso brutal en redes sociales que no solo me atacaba a mí, sino también a lo más sagrado que tengo: mi dignidad como persona y como padre”. Mediante esta intervención pública, Peleteiro pretendió restaurar su imagen tras años de controversia mediática y judicial, según analizó ¡De Viernes!.

La prolongada disputa judicial entre la expareja, según la cobertura realizada por ¡De Viernes!, generó un entorno familiar marcado por el escrutinio social y una gran presión mediática. Esta situación condujo a ambas partes a negociar un acuerdo que involucró la modificación de los términos de custodia y manutención, permitiendo así que los hijos pudieran retomar celebraciones y rutinas alejadas del ambiente televisivo, en palabras del citado medio. El pacto extrajudicial no solo cerró la batalla formal en los tribunales, sino que ofreció un marco más estable para los niños, quienes se vieron menos expuestos a la repercusión mediática del conflicto.

La cobertura de este caso en espacios como el programa Fiesta y en distintas emisiones de ¡De Viernes! mostró la complejidad de gestionar la comunicación de asuntos de carácter privado cuando involucran a figuras públicas. Según los análisis del medio, la elección de cada protagonista en cuanto a la narrativa adoptada tras el acuerdo influyó profundamente en la percepción social del desenlace. Mientras Peleteiro centró su comunicación en el alivio personal tras varios años de proceso, Bueno mantuvo como prioridad la discreción familiar, señalando de forma reiterada que su retirada del procedimiento no suponía una victoria legal de su exmarido.

El seguimiento informativo realizado por ¡De Viernes! evidenció que el debate público sobre la vida privada de personajes conocidos suele mantenerse activo incluso una vez resueltos los asuntos judiciales. De acuerdo con el medio, la persistencia del interés social y mediático en torno al caso se alimentó tanto por la duración del proceso como por la estrategia de comunicación sostenida por ambas partes al concluir la batalla legal. El equilibrio alcanzado en el acuerdo de custodia permitió, según insistió ¡De Viernes!, redefinir el rol que cada progenitor ocupa ahora en la dinámica familiar y en la esfera pública.

El análisis del medio también apuntó que, en contextos donde las controversias afectan a personas públicas, el cierre legal no garantiza una conclusión definitiva en la opinión pública, pues la forma en que se presenta el desenlace condiciona la percepción colectiva sobre lo ocurrido. Jessica Bueno reiteró mediante distintas intervenciones —recogidas tanto por ¡De Viernes! como por otros espacios televisivos— que la única motivación detrás de su decisión fue proteger la privacidad y seguridad de sus hijos, alejando cualquier interpretación alineada con una supuesta exoneración de Peleteiro.

La prolongación de la atención y el debate acerca de este caso ilustró, según reportó ¡De Viernes!, cómo la resolución en tribunales puede no ser suficiente para restaurar la normalidad en la vida de los protagonistas, dado que la percepción social y mediática de sus diferencias tiende a mantenerse activa. El acuerdo extrajudicial, convertido en el eje central para cerrar la confrontación, no evitó que las divergencias sobre cómo narrar el cierre del conflicto continuaran reflejando las dificultades para gestionar la vida privada bajo una observación social persistente.