Referentes feministas del socialismo estallan tras las denuncias por acoso sexual en el PSOE

El escándalo de conductas inapropiadas dentro del partido socialista generó una ola de críticas desde el movimiento feminista, que exige explicaciones urgentes, responsabilidad institucional y una respuesta ejemplar frente a las denuncias por violencia de género

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La demora por parte del PSOE en dar respuesta a las denuncias internas de acoso sexual ha sido objeto de especial preocupación entre dirigentes feministas vinculadas al partido, que han destacado la inacción sostenida desde julio respecto al 'caso Salazar', según reportó Europa Press. Las declaraciones apuntan a que las denunciantes utilizaron los cauces previstos por la formación, pero las quejas habrían permanecido sin una gestión adecuada durante meses, provocando una oleada de críticas y exigencias de responsabilidad institucional.

De acuerdo con Europa Press, el debate dentro del PSOE sobre la gestión de estos casos ha cobrado fuerza tras la intervención de figuras representativas del feminismo socialista. Soledad Murillo, exsecretaria de Estado de Igualdad, recalcó la importancia de activar con urgencia los mecanismos internos previstos para este tipo de situaciones, haciendo hincapié en que el secretario general del partido debe liderar una respuesta clara ante las denuncias. Murillo opinó que el PSOE no aplicó adecuadamente su propio protocolo de diecisiete páginas, destinado a abordar casos de violencia o acoso, y puntualizó que las afectadas cumplieron los procedimientos internos sin obtener respuesta diligente.

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Murillo también discrepó de la postura institucional manifestada por la secretaria de Organización, Receca Torró, quien indicó que el partido limitaría su apoyo a las denunciantes que opten por acudir a la justicia, en vez de impulsar actuaciones específicas ante la Fiscalía por iniciativa propia. Según Murillo, la responsabilidad de actuar no debería recaer exclusivamente en quienes denuncian, y consideró necesario que la organización acompañe y facilite el proceso, asegurando: "No hace falta ningún permiso nunca para denunciar; lo que hace falta es que te animen y te acompañen". Además, subrayó que el feminismo exige respuestas contundentes y nunca contemplativas frente a este tipo de conductas.

Las demandas por una respuesta firme y transparente han encontrado eco en Cristina Hernández, directora del Instituto de las Mujeres, quien en sus redes sociales recordó la persistencia del problema: "Las feministas llevamos años diciendo que el machismo es estructural y sistémico. ¿A qué se creían que nos referíamos? Precisamente a esto. Por tanto: ni sorpresa ni vergüenza. Solo contundencia, responsabilidad y acción", publicó Hernández en la red social X, según recogió Europa Press.

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En el ámbito institucional, Carmen Calvo, presidenta del Consejo de Estado, expresó su confianza en que el desenlace de la gestión interna será satisfactorio, tras reconocer que “no se ha empezado bien pero se va a terminar bien”. Durante declaraciones ofrecidas a medios en Pamplona, Calvo calificó de inaceptable cualquier atropello a los derechos, la libertad y la integridad corporal de las mujeres, y sostuvo que ser socialista es incompatible con esas prácticas. Consideró esencial que el esclarecimiento de los hechos continúe y que la organización demuestre coherencia en las decisiones que adopte.

Calvo insistió en la necesidad de perseverar en la defensa del feminismo como elemento central de la democracia. Hizo un llamado a que la actuación ejemplar del partido inspire también a otras organizaciones y a la sociedad en general, de modo que las mujeres que se encuentren en situaciones de acoso puedan afrontar sus denuncias sin temor. Recordó experiencias históricas en las que los delitos de violencia machista quedaban relegados y calificados de crímenes pasionales, valorando el cambio de perspectiva en la actualidad, que permite identificar y denunciar estos actos como asesinatos y llevar a sus perpetradores ante la justicia.

En el debate interno, Elena Valenciano, exvicesecretaria general del PSOE, manifestó que la formación debería haber reaccionado antes ante los casos de acoso sexual en los que estarían implicados cargos y militantes socialistas. Según publicó Europa Press, Valenciano exigió una investigación rigurosa, comunicación transparente y asunción de responsabilidades por parte de la dirección, aludiendo tanto al 'caso Salazar' como a la importancia de dar explicaciones convincentes sobre la demora en la atención a las denuncias internas.

Valenciano consideró que, dada la extensa trayectoria del PSOE en políticas de igualdad, resulta fundamental que el partido actúe en consecuencia frente a estas denuncias, pese a las dificultades que conlleva. Sostuvo que la formación debe convertirse en referente y dar ejemplo frente a situaciones de acoso, recordando que se trata de una experiencia que afecta a muchas mujeres en sus contextos laborales y personales.

El conjunto de intervenciones recogidas por Europa Press muestra la presión ejercida por referentes feministas para que el partido asuma compromisos efectivos, esclarezca los hechos y refuerce sus protocolos tanto en la prevención como en el acompañamiento a las víctimas. Las críticas se extienden igualmente a la percepción de que subsiste una tendencia a delegar la carga del procedimiento únicamente en las denunciantes, en lugar de articular desde la organización mecanismos de acción y reparación.

El reclamo de transparencia, diligencia y responsabilidad institucional no solo responde a la exigencia de justicia para las afectadas, sino que apunta a la necesidad de sanear las dinámicas internas del partido y garantizar que la estructura orgánica evite que situaciones similares permanezcan sin respuesta en el futuro. Los hechos recientes han profundizado la reflexión interna sobre la cultura organizacional de la formación y sus respuestas ante las denuncias de violencia de género, con debates que involucran distintos sectores y niveles jerárquicos.

Referentes feministas demandaron, tal como indicó Europa Press, que ninguna mujer calle ante situaciones de acoso, y que los espacios de poder asuman un rol activo en el acompañamiento y la reparación. Las voces críticas apuntaron a la necesidad de profundizar y reformular los mecanismos existentes, reafirmando el compromiso con una cultura política libre de violencia machista y alineada con los principios y demandas históricas del movimiento feminista.