Aranceles, acuerdos comerciales y despliegue militar, líneas maestras de la nueva doctrina exterior de EEUU

Washington redefine su agenda internacional priorizando negociaciones bilaterales y estrategias de fuerza, según la última Estrategia de Seguridad Nacional, que busca ventajas económicas, recuperar influencia y consolidar su papel frente a China, Rusia y desafíos regionales clave

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La más reciente Estrategia de Seguridad Nacional difundida por la Casa Blanca establece que Estados Unidos solo respaldará cambios democráticos y reformas en Oriente Próximo si estos surgen de manera interna, rechazando la imposición de modelos externos. Según informó Europa Press, este enfoque se suma a una transformación integral de la política exterior estadounidense, que busca recuperar influencia global, asegurar ventajas económicas y redefinir las prioridades estratégicas ante potencias como China y Rusia. El documento oficial presentado este viernes marca una orientación hacia negociaciones bilaterales y el uso combinado de herramientas económicas y militares, especialmente en América Latina y otras regiones clave.

De acuerdo con Europa Press, la Estrategia de Seguridad Nacional destaca que la administración de Donald Trump pretende restaurar la predominancia de Estados Unidos en el hemisferio occidental. Para ello, propone fortalecer las capacidades económicas y militares a través de medidas como aranceles, acuerdos comerciales recíprocos y la reconsideración del despliegue militar en áreas consideradas críticas. Este esquema incluye una mayor participación de los socios regionales en tareas como el control de la migración y el combate al tráfico de drogas, así como en la seguridad tanto terrestre como marítima.

El lema “Expandir y alistar” resume los objetivos principales del texto citado por Europa Press. Washington aspira a involucrar a aliados en el fortalecimiento de la seguridad regional y en la contención de amenazas transfronterizas, como la migración irregular y el narcotráfico. La estrategia incluye también un reposicionamiento militar, cuya finalidad apunta a realizar operaciones específicas en las áreas fronterizas y a combatir directamente a los cárteles, abriendo la posibilidad al uso de fuerza letal en sustitución de políticas basadas exclusivamente en la aplicación de la ley.

Además, la Casa Blanca reconoce que revertir por completo la influencia de otros actores internacionales ya presentes en América Latina resulta difícil. Sin embargo, según reportó Europa Press, se identifican oportunidades a partir de la independencia ideológica de varios gobiernos de la región, proponiendo acuerdos bilaterales fundamentados en ventajas económicas para competir con la presencia de potencias rivales. El documento expresa la intención de presentar a Estados Unidos como el socio económico y de seguridad preferido, ampliando alianzas y mostrando alternativas atractivas a nivel regional.

El alcance de esta nueva política no se limita a América. En el Indo-Pacífico, la Estrategia de Seguridad Nacional norteamericana prioriza una revisión de la relación con China a través de métodos de disuasión que persiguen evitar el estallido de conflictos armados y facilitar marcos económicos más ventajosos para los intereses estadounidenses. Europa Press detalló que el texto no incluye menciones explícitas a Taiwán ni a disputas territoriales, aunque insiste en que las capacidades militares estadounidenses deben servir para imponer disciplina en la competencia económica y reducir barreras regulatorias en la región.

En la esfera europea, la administración Trump transmite preocupación hacia la percepción de ciertos líderes del continente respecto al curso de la guerra en Ucrania. El documento, citado por Europa Press, señala lo que describe como “expectativas poco realistas” sobre el conflicto y subraya la trascendencia de recomponer la relación estratégica con Rusia. Asimismo, advierte de que una separación entre Europa y Rusia representaría una amenaza para la identidad europea, denunciando lo que considera una tendencia hacia la “falta de autoestima” y el “borrado” de la civilización europea. El texto resalta: “Queremos que Europa siga siendo europea, que recupere su autoestima como civilización, y que abandone su enfoque fallido a favor de la asfixia de las regulaciones”.

Respecto a Oriente Próximo, la administración estadounidense sostiene que la región presenta actualmente menos riesgos que aquellos presentados en medios internacionales. De acuerdo con Europa Press, el documento señala que Irán ha resultado debilitado tras la operación conjunta con Israel, que los jefes de Hamás han perdido peso político y que la situación en Siria podría estabilizarse con la colaboración de Israel, Turquía y aliados árabes. El documento afirma además que Oriente Próximo deja de ser el principal foco de presión en la política exterior, poniendo fin a una etapa en la que la zona dominaba la agenda internacional de Washington.

En relación con África, la Casa Blanca expresa un giro en el enfoque de sus relaciones diplomáticas. Europa Press reportó que, en lugar de priorizar la entrega de ayuda humanitaria y la difusión de valores liberales, Washington se propone potenciar la cooperación económica y comercial con los países africanos, en sintonía con su búsqueda de aliados nuevos y ampliación de su influencia en mercados internacionales.

El rol de las Fuerzas Armadas estadounidenses experimenta un ajuste prioritario en el continente americano. El documento subraya que la actividad militar se reorientará hacia operaciones diseñadas para asegurar las fronteras y combatir los cárteles de droga, incluso con la utilización de fuerza letal cuando se considere necesario, como describió el texto oficial citado por Europa Press. Este planteamiento supone un mayor dinamismo y menor dependencia de los esquemas tradicionales de cooperación multilateral, privilegiando la acción directa y bilateralmente acordada con gobiernos aliados.

Europa Press remarcó que la nueva Estrategia de Seguridad Nacional recalca la dificultad de eliminar por completo la influencia extrajera en Latinoamérica. No obstante, el documento argumenta que la falta de alineamiento ideológico de algunos gobiernos regionales ofrece una oportunidad para competir por su fidelidad con incentivos económicos concretos. Estas asociaciones buscan presentar a Estados Unidos como una mejor alternativa respecto a la inversión y la cooperación ofrecida por otros actores globales.

Finalmente, la Casa Blanca deja claro en el documento, según lo recogido por Europa Press, que ya no buscará imponer cambios políticos o reformas estructurales en el extranjero, limitando su apoyo únicamente a los movimientos democráticos que surjan espontáneamente y no como consecuencia de presión o influencia estadounidense. “Debemos alentar y aplaudir las reformas cuando y donde surjan de forma natural, sin intentar imponerlas desde fuera”, recoge el texto, enfatizando una política de respeto a la autodeterminación nacional.

La administración Trump, de acuerdo con Europa Press, plantea así una agenda exterior fundamentada en la defensa de los intereses propios, la preferencia por la negociación bilateral y el uso combinado de medidas económicas y militares. Este enfoque busca mantener y aumentar la posición de Estados Unidos en el contexto global a través de acuerdos, aranceles y fuerzas armadas, desplazando el énfasis de la cooperación multilateral y los grandes bloques a las relaciones directas y flexibles con socios estratégicos en América, Asia, Europa y África.