
La base máxima de cotización experimentará una subida aproximada del 3,9% en 2026, de acuerdo con la fórmula establecida en la reforma de pensiones impulsada por el Gobierno español. Según informó el medio El País, este aumento se deriva de una suma entre la inflación interanual promedio y un incremento fijo de 1,2 puntos porcentuales, lo cual situará la base máxima en torno a los 5.101 euros mensuales el próximo año. Esta medida afecta directamente a quienes cotizan sobre las cuantías más elevadas y forma parte de los cambios estructurales para asegurar la sostenibilidad del sistema de pensiones.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó el dato adelantado del Índice de Precios al Consumo (IPC) de noviembre, que alcanzó un 3%, permitiendo anticipar el ajuste de las pensiones contributivas y de clases pasivas del Estado previsto para 2026. Siguiendo la fórmula prevista en la Ley de reforma de las pensiones —la cual toma como referencia el promedio interanual del IPC entre diciembre del año anterior y noviembre del año actual—, la subida esperada para el próximo ejercicio se sitúa en torno al 2,7%. Esta revalorización, de acuerdo con El País, beneficiará a más de 9,4 millones de personas, receptoras de más de 10,3 millones de pensiones contributivas, así como a quienes perciben prestaciones del Régimen de Clases Pasivas del Estado.
La cuantía definitiva de la subida se confirmará cuando el INE publique el dato final del IPC de noviembre, programado para el 12 de diciembre. El cálculo adelantado del IPC permite estimar que las pensiones contributivas subirán en 2026 un 2,66%, cifra ajustada al alza por las fluctuaciones entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025. Este mecanismo de actualización anual se aplica desde la entrada en vigor de la Ley 20/2021, fruto de los acuerdos entre el Ejecutivo y los agentes sociales, y responde a las recomendaciones del Pacto de Toledo para salvaguardar el poder adquisitivo de los pensionistas.
El medio El País detalló que, en ejercicios previos, las pensiones contributivas ya experimentaron incrementos: un 2,8% en 2025, un 3,8% en 2024 y un 8,5% en 2023, cifras superiores al aumento previsto para 2026 debido a variaciones en la inflación media anual. La reforma introducida bajo la gestión de José Luis Escrivá, entonces ministro de Seguridad Social, estableció también que tanto la base máxima de cotización como la pensión máxima deben revalorizarse siguiendo procedimientos distintos al del resto de las prestaciones.
La pensión máxima, por ejemplo, subirá en 2026 tomando como base el incremento medio de la inflación más un 0,115% adicional, también según la reforma de Escrivá. De acuerdo con El País, esto llevará la pensión máxima a situarse el año próximo en 3.359,6 euros al mes en catorce pagas, frente a los 3.267,6 euros mensuales que se perciben en 2025. El proceso de destope, que se inició en 2025, prevé que hasta 2050 la pensión máxima se ajuste anualmente por el IPC más ese aumento fijo, suponiendo un crecimiento acumulado cercano al 3% a lo largo de cada año del periodo estipulado.
Las pensiones mínimas y no contributivas están contempladas en la reforma con mejoras adicionales respecto del IPC, con el objetivo de avanzar progresivamente hacia la reducción de la brecha hasta el umbral de pobreza. En 2025, las mínimas experimentaron una subida del 6% y las no contributivas subieron un 9%, ambas por encima del 2,8% que se aplicó a las contributivas. El País informó que se aplicará, tras la revalorización vinculada al IPC, un aumento complementario para acortar en un 20% la distancia existente entre la cuantía actual y el 75% del umbral de riesgo de pobreza definido para una persona sola según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE.
El Ingreso Mínimo Vital (IMV), al registrar su cuantía con arreglo a las pensiones no contributivas, seguirá el mismo patrón de actualización en 2026. Además, la pensión mínima de jubilación contributiva para titulares mayores de 65 años con cónyuge a cargo recibirá un incremento adicional tras la revalorización por IPC para que su cuantía se acerque al objetivo de alcanzar en 2027 los 16.500 euros anuales, equivalentes a 1.178,5 euros mensuales en catorce pagas.
Las cuantías mínimas de la pensión de viudedad con cargas familiares y de las contributivas con cónyuge a cargo —a excepción de la incapacidad permanente total para beneficiarios menores de 60 años— igualarán la cuantía mínima de jubilación contributiva para quienes superen los 65 años y tengan personas a su cargo. El resto de las cuantías mínimas de las pensiones contributivas recibirán un porcentaje de incremento extra equivalente a la mitad del porcentaje adicional otorgado a la pensión mínima de jubilación contributiva con cónyuge a cargo. Según El País, la reforma tiene como finalidad que en 2027 las pensiones no contributivas permitan alcanzar el 75% del umbral de riesgo de pobreza calculado para personas que viven solas.
De acuerdo con El País, estos cambios estructurales en los mecanismos de actualización de las pensiones asentaron bases para mantener el poder adquisitivo de los pensionistas y mejorar la equidad del sistema, especialmente en los tramos inferiores de renta, con el horizonte puesto en reducir la brecha de pobreza a medio plazo.
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