
Un incremento de más de cinco millones en el número de electores ha configurado un escenario sin precedentes en Chile, según reportó Europa Press. Este fenómeno se debe a la obligatoriedad de sufragar introducida tras una reforma del Congreso en 2022, lo que ha elevado el padrón electoral a más de 15,6 millones de personas, de las cuales aproximadamente trece millones ejercieron su voto en los últimos comicios locales. La noticia principal es la votación de este domingo, donde la ciudadanía decidirá en primera vuelta entre ocho aspirantes presidenciales, renovando también la Cámara de Diputados y la mitad del Senado.
De acuerdo con Europa Press, la jornada electoral está marcada por la competencia entre figuras emblemáticas como Jeannette Jara, representante oficialista, y José Antonio Kast, identificado por su postura de ultraderecha, quienes se perfilan como probables rivales en una segunda vuelta programada para el 14 de diciembre. Además, los candidatos Johannes Kaiser y Evelyn Matthei se encuentran entre los postulantes con posibilidades de avanzar, en una disputa donde la derecha presenta diversas opciones, desde posiciones tradicionales hasta tendencias más radicales. La reforma legal que hizo obligatorio el sufragio surge como el factor que modifica drásticamente el panorama político, incorporando a millones de votantes que anteriormente permanecían al margen del proceso electoral y quedaban exentos de participar por desinterés o falta de obligatoriedad.
Según detalló Europa Press, la normativa vigente estipula sanciones económicas para quienes se abstengan de votar sin una justificación válida, como problemas de salud, discapacidad certificada o residencia en el extranjero, aplicando multas que varían de 30 a 100 euros. Esta situación ha generado interrogantes sobre el comportamiento y orientación política de los nuevos participantes del censo, cuyo escaso involucramiento previo en procesos electorales agrega un componente incierto a los resultados finales. Algunos análisis, citados por el medio, indican que este electorado fue determinante en el rechazo a una nueva propuesta constitucional promovida por el gobierno de Gabriel Boric y también influyó en el triunfo del Partido Republicano de Kast en la elección del Consejo Constitucional, órgano encargado de la discusión de la Carta Magna.
El ambiente previo a la votación se ha caracterizado por la ausencia de encuestas públicas en las dos semanas anteriores, en cumplimiento de la normativa electoral chilena. No obstante, los debates televisados y los actos masivos de cierre de campaña, como los protagonizados por Jara y Kast, han servido como plataformas para que los candidatos expongan sus diferencias programáticas y apunten directamente a sus adversarios más probables. Kast centra su discurso en temas de economía, migración irregular y seguridad, delimitando su narrativa y evitando debates asociados a la llamada “guerra cultural”, que en el pasado restaron respaldo a su candidatura. Kaiser, por su parte, lidera una facción escindida del partido de Kast, autodefiniéndose como reaccionario y promoviendo posturas ultraliberales y socialmente conservadoras, mientras critica la “moderación” de su antiguo correligionario.
Matthei, ubicada en la vertiente conservadora clásica, ha experimentado dificultades para mantener el respaldo dentro del espectro de la derecha, enfrentando tanto las controversias derivadas de su defensa del golpe de Augusto Pinochet como el avance de candidatos que abogan por políticas más estrictas en seguridad y migración. La competencia interna de la derecha chilena se ha intensificado, ya que los aspirantes no se presentaron a primarias, lo que transforma esta primera vuelta en una especie de selección primaria para ese sector político, según publicó Europa Press.
Jara encabeza la lista de Unidad por Chile tras una victoria clara en las primarias oficialistas, impulsada por su desempeño en el gobierno de Boric y por ser la primera militante comunista en disputar la presidencia en la historia del país. Su paso por el Ministerio de Trabajo resultó clave para la implementación de la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, medida que forma parte central de su campaña. A pesar de tener posibilidades teóricas de obtener el triunfo en la primera vuelta, según el análisis citado por Europa Press, se enfrentaría a una situación menos favorable en una eventual segunda vuelta frente a los postulantes de derecha, donde el potencial de que el voto antipartidista se vuelque contra ella resulta elevado. El desgaste del gobierno actual y la capacidad de la derecha para asociar temas de delincuencia y migración irregular con los problemas nacionales amplían esa dificultad, agregando complejidad al panorama electoral.
Las propuestas en torno a la seguridad y la migración han dominado la agenda de los principales candidatos de derecha. Kast ha sugerido la construcción de cárceles de máxima seguridad inspiradas en el modelo de Nayib Bukele en El Salvador, mientras que Matthei ha planteado el aumento de la presencia policial como respuesta a la percepción de inseguridad. Kaiser propone la expulsión masiva de extranjeros, además de medidas como el traslado de criminales condenados a cárceles fuera del territorio nacional, idea similar a políticas defendidas por Donald Trump en los Estados Unidos. Europa Press informó que en Chile viven de manera irregular alrededor de 337.000 extranjeros, la mayoría originarios de Venezuela, y que el discurso de mano dura frente a migración y criminalidad responde a una tendencia extendida en otros países de la región.
Por su parte, Jara también incluye la ampliación de recursos estatales para seguridad y refuerzo de fronteras, aunque remarca la importancia de la integración de extranjeros a través de programas dirigidos y el combate al lavado de activos como vía para debilitar las finanzas del crimen organizado, opción que retoma parte del enfoque mantenido por el gobierno de Boric.
Europa Press señaló que la participación forzosa de entre cinco y seis millones de ciudadanos, quienes pueden enfrentar multas económicas si no cumplen con la obligación cívica, redefine no solo el volumen del electorado, sino que también incorpora un perfil cuyo impacto en las urnas resulta todavía imprevisible ante la falta de antecedentes sólidos. Esta situación ha provocado que los partidos y analistas mantengan cautela respecto a las estrategias de captación y la proyección de resultados en las dos vueltas planificadas, dado que la composición y motivaciones de estos “nuevos obligados” pueden alterar tendencias reconocidas en ciclos anteriores.
El nuevo marco electoral, derivado de la reforma de 2022, ha tenido efectos tangibles en las cuatro votaciones celebradas desde entonces, mostrando un crecimiento de la participación ciudadana al superar los trece millones de votos en eventos recientes, según los datos dados a conocer por Europa Press. El padrón automático de 15,6 millones evidencia el alcance del cambio, aunque todavía se desconoce cuál será la traducción política de esta ampliación en el voto a nivel nacional.
La diversidad de opciones presentadas en la boleta electoral actualiza el tablero político nacional, con la presencia de diversas corrientes de la derecha, candidaturas independientes y la aspiración de Jara desde el oficialismo. La dinámica de alianzas potenciales, tanto en la segunda vuelta prevista como en el Congreso renovado, permanecerá abierta a los acuerdos y realineamientos necesarios según los resultados concretos que surjan de la votación dominical.