
Cientos de estudiantes han vuelto a encabezar este sábado una protesta multitudinaria en la ciudad serbia de Novi Sad para exigir responsabilidades al Gobierno serbio por la tragedia de la estación de tren de la localidad, la segunda más grande del país, donde hace justo tres meses, el 1 de noviembre, fallecieron 15 personas al caer encima de ellas su marquesina de cemento.
Tras depositar coronas de flores en la estación, los estudiantes, en esta ocasión, decidieron marchar a los principales puentes de la ciudad -- el de Varadin, el de Zezeljevo y el Puente de la Libertad --. A su llegada a los tres lugares, en torno a las 15.00, anunciaron su intención de paralizar el tráfico en la zona durante tres horas.
Las protestas de Novi Sad han ido ganando intensidad hasta convertirse en una amenaza contra el presidente del país, Aleksandar Vucic, en particular después de que una violenta represión policial contra durante una de estas protestas juveniles desembocara a finales del mes pasado en la dimisión del primer ministro del país, Milos Vucevic.
Los estudiantes exigen al Gobierno serbio que publique toda la documentación sobre la remodelación de la estación que desembocó en la tragedia, así como la desestimación de los cargos contra los estudiantes, activistas y ciudadanos arrestados y detenidos en las protestas anteriores por la tragedia en Novi Sad.
Vucic ha avisado este mismo sábado que no permitirá que las protestas marquen el devenir del Ejecutivo. "Serbia no será gobernada por la calle, sino por sus ciudadanos a través de sus decisiones en las elecciones", ha avisado el presidente serbio durante una visita a Aleksandrovac, recogida por la agencia Tanjug.
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