
La Organización de Naciones Unidas (ONU) ha exigido que se respeten las infraestructuras civiles de Yemen después de que el Ejército israelí bombardeara la víspera el aeropuerto de Saná, la capital, y ha advertido de que "cualquier daño que interrumpa la operación de ese puerto aéreo paralizaría las actividades de socorro en el país".
"Las bahías, aeropuertos y caminos de Yemen son cruciales para la asistencia en este país, que sufre una de las más graves crisis humanitarias del mundo", ha afirmado este viernes el coordinador de la ONU en Yemen, Julien Harneis, en una rueda de prensa desde Saná, desde donde ha reconocido que este incidente podría derivar en "una mayor escalada entre Israel y los hutíes".
Harneis ha evidenciado la preocupación de la ONU ante la posibilidad de "mayores daños a la infraestructura civil a causa de los bombardeos de Israel", no solo porque "podría paralizar las operaciones humanitarias", sino también porque "es el lugar por donde miles de yemeníes que no pueden acceder a una atención médica decente y avanzada en el país parten hacia otros países como Jordania y Egipto".
Junto al aeropuero de Saná, el puerto de Hudayda es otro de los puntos fundamentales para el suministro alimentario de la población yemení, según el coordinador de la ONU, quien teme que "toda la población del norte de Yemen --entre el 65 y el 70 por ciento de la población nacional-- sufriría una crisis humanitaria aún más aguda" si este quedara inutilizado. "Es un puerto absolutamente crucial", ha apostillado.
El riesgo de nuevos ataques por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) resulta especialmente preocupante en un país en el que "la situación humanitaria es terrible y puede ser mucho peor si la violencia aumenta".
En total, 18 millones de personas han requerido asistencia humanitaria en Yemen este año, según datos de Naciones Unidas, que prevé que esta cifra ascienda hasta los 19 millones en 2025. Ante tal pronóstico, Harneis ha reiterado que "todas las partes en conflicto" deben respetar a la población y las infraestructuras civiles y ha recordado que "están obligadas a hacerlo en virtud del Derecho Internacional".
Estas declaraciones se producen después de que el Ejército israelí bombardeara esta semana el Aeropuerto Internacional de Saná y la gobernación de Hodeida, causando al menos seis muertos y 40 heridos, según las autoridades controladas por la insurgencia.
El ataque se produjo durante la salida de un avión de la ONU. Entre los heridos se encontraba el copiloto que transportaba al director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, así como del representante residente de dicha organización, el de Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el director de comunicaciones.
Los hutíes, que controlan Saná y otras zonas del norte y el oeste del país desde 2015, han lanzado varios ataques contra territorio de Israel y contra buques con algún tipo de conexión israelí a raíz de la ofensiva desatada contra la Franja de Gaza tras los citados ataques del 7 de octubre de 2023.
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