
Una investigación liderada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) muestra cómo, ante una situación de infarto de miocardio en presencia de obesidad, se produce un aumento a nivel cardíaco de la proteína galectina-3 que favorece la aparición de alteraciones funcionales del corazón.
Existen múltiples estudios que se han centrado en evaluar el daño cardíaco en situaciones de obesidad o de infarto de miocardio de manera independiente. La novedad de este estudio, publicado en 'Faseb Journal', radica en que se muestra por primera vez que la galectina-3 ejerce sus acciones a nivel cardíaco a través de la activación del estrés del retículo endoplásmico, una situación en la cual un acumulo de proteínas mal plegadas genera la aparición de eventos inflamatorios y provoca muerte celular.
"Un mejor entendimiento de los mecanismos involucrados en la patología puede generar nuevas líneas de investigación y, sobre todo, desarrollar nuevas estrategias terapéuticas que mejoren la calidad de vida de los pacientes afectados", ha explicado Victoria Cachofeiro, investigadora del grupo de Fisiopatología Cardiovascular y Metabólica del departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UCM, del Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón y del CIBER de Enfermedades Cardiovasculares.
En la investigación experimental, los expertos han utilizado ratas alimentadas con dieta rica en grasa durante 10 semanas y a las que se les indujo un infarto de miocardio a la sexta semana de evolución.
Un grupo de ratas obesas infartadas recibió un inhibidor farmacológico de la actividad de la galectina-3 y se observó la mejora en las alteraciones a nivel cardiaco, ya que el tratamiento reducía la inflamación, el estrés oxidativo y la fibrosis, la cual confiere rigidez al corazón disminuyendo su capacidad de bomba y empeorando su función.
"Mostramos a la galectina-3 como una posible diana terapéutica en enfermedades cardiovasculares", ha señalado Sara Jiménez González, investigadora del grupo de V. Cachofeiro y a cuya tesis pertenece este trabajo.
Además, el trabajo incorpora un estudio clínico realizado en colaboración con el Hospital Clínico San Carlos en el que se demuestra en pacientes con sobrepeso u obesidad que sufrieron un infarto de miocardio esos niveles elevados de galectina-3 en sangre, la cual se asocia con cambios en la mecánica cardíaca.
El siguiente paso, avanza Ernesto Martínez, coordinador del grupo de investigación, es aplicar este conocimiento al daño renal, pues estudios previos del grupo han demostrado que la presencia tanto de obesidad como el infarto de miocardio no generan únicamente alteraciones a nivel cardíaco, sino que también afectan al riñón.
Además de las instituciones ya mencionadas, en el trabajo participan el Hospital General Universitario de Talavera de la Reina, Hospital La Paz.
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