
Las autoridades de Estonia han inaugurado una nueva base militar cerca de la localidad de Voru, situada cerca de la frontera con Rusia, para aumentar las capacidades de defensa del país y acoger a los aliados de la OTAN a medida que crece la amenaza de Rusia en el marco de la invasión de Ucrania. En lo que ha sido descrito por el Ministerio de Exteriores estonio como un "paso clave para la defensa y la seguridad en la región", la medida ha supuesto un coste de unos 21 millones de euros y permitirá albergar de forma permanente o temporal a un millar de personas, según un comunicado. El objetivo es "realizar maniobras militares en tiempos de paz" y ofrecer, además, una base a la Alianza para situaciones de crisis. El ministro de Defensa de Estonia, Hanno Pevkur, ha aseverado que se trata de una infraestructura "conservadora, sin opulencias", una medida adoptada en un intento por gastar el menor dinero posible de los contribuyentes. El Gobierno ruso, que achaca la invasión de Ucrania a la expansión de la OTAN hacia su territorio, ha arremetido en repetidas ocasiones contra la acumulación de fuerzas aliadas cerca de sus fronteras terrestres, así como el aumento del gasto militar dentro del bloque, al que acusa de verse implicado en la guerra.
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