El Agujero Azul, el 'salvaje oeste' de los pesqueros chinos a 200 millas de Argentina

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Natalia Kidd

Buenos Aires, 22 feb (EFE).- El Agujero Azul, un rico ecosistema oceánico del Atlántico suroccidental, a 200 millas náuticas de las costas de la Patagonia argentina, se ha convertido en el 'salvaje oeste' de los pesqueros chinos, que depredan especies como calamar y merluza negra en aguas internacionales, libres de control y regulaciones.

El área, ubicada a unos 500 kilómetros al este del Golfo San Jorge, en la frontera de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Argentina que se expande hasta las 200 millas desde la costa, es un tesoro de biodiversidad, clave para el desove y también para la alimentación de aves y mamíferos marinos, como la ballena franca austral.

Pese a su enorme importancia biológica, esta zona en aguas internacionales no está protegida. Ningún organismo global o regional regula ni controla las crecientes y dañinas prácticas pesqueras que allí se desarrollan.

Durante la temporada alta de pesca, de enero a julio, unos 400 buques se concentran en esta área: lanzan redes de arrastre de fondo para pescar merluza y encienden sus luces para atraer a los calamares.

Aunque hay buques de Corea del Sur, Taiwán y España, en su mayoría son de bandera china.

Según surge de datos de la plataforma Global Fishing Watch, el esfuerzo pesquero aparente de los buques chinos en esa zona pasó de 61.727 horas por cada 500 kilómetros cuadrados en 2013 a 384.046 horas en 2023. Es decir, se sextuplicó.

"No hay un lugar en el mundo con esta intensidad de pesca. Se da en un área de 30.000 kilómetros cuadrados, con horas constantes de esfuerzo pesquero, de arrastre de fondo, de pesca con palangre y con potera. En estos días hay unos 360 buques", señala a EFE Hernán Pérez Orsi, a cargo del área de Investigación Oceanográfica de Greenpeace.

El esfuerzo pesquero aparente se mide por el encendido de los sistemas de identificación automática de los buques (AIS), un dispositivo similar al GPS que permite evitar colisiones pero que los barcos a veces apagan para ingresar ilegalmente en las aguas argentinas.

Desde 1986, las autoridades argentinas han capturado 80 buques pesqueros de bandera extranjera, doce de ellos de China, el último en 2020.

Hace un mes, la Armada argentina, en coordinación con la fuerza guardacostas, lanzó un operativo de vigilancia y control de los buques que operan en la milla 201 para evitar la pesca ilegal en aguas argentinas.

"En el Atlántico suroccidental, Argentina es el país más afectado por las flotas de aguas distantes. El Atlántico suroccidental es una de las pocas regiones en el mundo donde no hay un organismo regional de regulación pesquera", dice a EFE Eugenia Testa, directora ejecutiva del Círculo de Políticas Ambientales.

Este vacío implica que no hay ningún tipo de ley que esas flotas deban cumplir, ni en volumen de captura ni en contaminación."Además, estas flotas, la china sobre todo, trabajan con mano de obra semiesclava", advierte Testa.

A su juicio, más allá de los operativos en sus aguas, Argentina debería ser más activa en su política exterior; por ejemplo, incorporando el tema pesquero a la agenda bilateral con China o reclamando a Uruguay que no preste asistencia logística a los buques, y promoviendo un acuerdo u organismo regional de regulación y adhiriendo a diversos acuerdos internacionales en la materia.

Para Pérez Orsi, por su parte, resulta asimismo clave que se convierta en ley una proyecto para crear el área marina protegida bentónica de Agujero Azul, que permitirá proteger el fondo marino -arrasado por las artes de pesca- que se extiende sobre la plataforma continental argentina más allá de la milla 200, aun cuando la columna de agua sobre ese fondo sea de jurisdicción internacional, una iniciativa sin antecedentes en el mundo.

Según el activista, también será vital para el futuro del Agujero Azul que entre en vigencia el Tratado Global de los Océanos aprobado en 2023 por Naciones Unidas, para lo cual se necesita que al menos 60 países lo ratifiquen. EFE

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