La protesta agraria de la India, un tema pendiente que agita el panorama electoral de Modi

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 Nueva Delhi, 16 feb (EFE).- El movimiento campesino que ha rodeado Nueva Delhi esta semana y busca mejores precios para las cosechas surge de los cabos sueltos que quedaron por resolver en las masivas protestas de hace dos años, y cuyo renacimiento se ve como una amenaza para la estabilidad de las elecciones generales, previstas para abril y mayo.

Las protestas de campesinos de esta semana reviven la agitación de hace más de dos años, cuando una multitud se afanó en las afueras de Nueva Delhi por casi 15 meses contra una reforma agraria.

Los campesinos comenzaron su movilización en noviembre de 2020, cuando el Gobierno indio consiguió promulgar tres leyes agrarias que, a juicio de los productores, dejaba la agricultura a merced del libre mercado.

Las partes mantuvieron tediosos procesos de negociación a lo largo de estos casi dos años, y el Gobierno dijo estar dispuesto a hacer algunas modificaciones a las leyes; sin embargo, estas conversaciones fracasaron ya que los campesinos exigían la derogación total.

El Tribunal Supremo acabó suspendiendo la entrada en vigor de las reformas en enero de 2021 y estableció un comité para consultar el impacto de las medidas y matizar algunos flecos sueltos, como el MSP.

Bajo una gran presión doméstica e internacional, el Gobierno del primer ministro Narendra Modi tuvo que retirar la reforma, un muy atípico revés para los nacionalistas del gobierno.

Las protestas reclaman garantías legales para el Precio Mínimo de venta para la producción (MSP), que quedó pendiente tras las protestas de 2020-2021 contra las leyes del Gobierno indio.

El MSP comprende el precio que el Gobierno recomienda sobre ciertos cultivos a los agricultores, proporcionando así un valor seguro al inicio de la temporada de siembra que protege la ganancia de los campesinos independientemente de la volatilidad del mercado.

Los manifestantes piden que este MSP se extienda a todos los cultivos, y que se use una fórmula de al menos un 50 por ciento más que el coste promedio ponderado de producción, tal y como establece las recomendaciones del Informe Swaminathan, de la Comisión Nacional de Agricultores.

Cada año el Gobierno anuncia una lista de cerca de 20 cultivos acogidos al MSP, pero garantizar esta política a todas las cosechas plantearía un desafío para la economía de la India, según los expertos.

"Si bien implica un mayor gasto para el tesoro, los cálculos para el año comercial 2023 revelan un requerimiento de capital estimado de aproximadamente 6 billones de rupias (72.000 millones de dólares), si solo se adquieren los cultivos que se comercializan por debajo del MSP", señaló Pushan Sharma, director de la empresa analítica CRISIL.

Si bien las protestas estallaron hace más de dos años, la falta de un acuerdo hasta ahora ha propiciado la salida a la calle de los campesinos, que representan aproximadamente la mitad de la fuerza de trabajo de este país de más de 1.400 millones de habitantes, y representan casi una quinta parte del producto interno bruto, según cifras del Gobierno de la India.

Las protestas tienen lugar a pocos meses de las elecciones generales del país. Aunque el primer ministro se posiciona como el gran favorito a ganar estos comicios y asegurar así su tercer mandato consecutivo, el reclamo de los agricultores amenaza con ensombrecer la campaña del mandatario y su formación, el Bharatiya Janata Party (BJP). EFE

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