Los hutíes están en Yemen “para quedarse”, dice el experto en geopolítica Adlene Mohammedi

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Carlos Caselles Calle

Madrid, 8 feb (EFE).- Los hutíes, los miembros del movimiento rebelde yemení que en las últimas semanas ha llevado a cabo ataques a buques comerciales en el mar Rojo en señal del apoyo al pueblo palestino en el conflicto de Gaza, "han llegado para quedarse" y serán "decisivos" para poner fin a la guerra civil en Yemen, según el experto en geopolítica Adlene Mohammedi.

En un encuentro organizado en la Casa Árabe de Madrid, Mohammedi aseguró a EFE que el proceso de paz -que comenzó en abril del año pasado sobre la base de un alto el fuego en vigor desde hace dos- avanza satisfactoriamente y que, aunque será "difícil", un acuerdo entre los rebeldes hutíes y las fuerzas gubernamentales parece "probable".

El investigador francoargelino, director desde 2021 del centro de estudios estratégicos AESMA, cree que esta voluntad inédita por sellar la paz responde a dos motivos: el agotamiento de Arabia Saudí y la grave crisis humanitaria que atraviesa el país.

"Todas las partes quieren que termine la guerra, pero especialmente los saudíes", apunta Mohammedi, que explica que, tras siete años de "intervención directa" contra los hutíes -respaldados por Irán, su principal rival regional-, Riad "ha fracasado" en su intento por devolver el poder al gobierno de la República de Yemen.

Las posiciones, no obstante, siguen distanciadas, algo que atribuye a las demandas de los hutíes, que responsabilizan a los saudíes de la "destrucción" de Yemen y les exigen que financien la "reconstrucción" del país y los salarios de sus funcionarios, entre otras cosas.

Además de una inestabilidad política sin precedentes, cerca de diez años de conflicto entre estas y otras facciones han provocado una profunda crisis humanitaria en el país.

Más de 26 millones y medio de yemeníes, el 80% de la población, requirieron de ayuda humanitaria de algún tipo el año pasado según Naciones Unidas, que define esta emergencia como "la peor del mundo".

Los hutíes, originarios del norte de Yemen, operan en el país desde mediados de los años noventa, y se definen como una organización islamista con una retórica antiestadounidense y antisraelí.

Participaron en la Revolución yemení, el levantamiento popular que en febrero de 2012 acabó con el régimen de Ali Abdullah Saleh, presidente del país desde su unificación en 1990.

Disconformes con la actuación de su sucesor, Abdrabbuh Mansur Hadi, en septiembre de 2014 tomaron Sanaa, la capital del país, desalojaron al gobierno y se instalaron en el poder.

Rebeldes y facciones progubernamentales llevan enfrentados desde entonces, en un conflicto que, hasta la fecha, ha causado cerca de 400.000 víctimas directas o indirectas y la peor crisis humanitaria.

Aunque respaldados por Irán, Mohammedi defiende que los hutíes no son "marionetas" de los ayatolás, sino un "actor nacional" consolidado y que, como tal, tendrán que participar del "diálogo" sobre el futuro del país que se abra tras la guerra.

"El éxito de este diálogo", concluye el investigador, dependerá de "la voluntad de los de los hutíes para negociar con otras fuerzas", entre las que incluye las respaldadas por Arabia Saudí, pero también a los separatistas del sur, apoyados por Emiratos Árabes Unidos.

Mohammedi considera que los recientes ataques áereos de Estados Unidos y Reino Unido contra los rebeldes yemeníes no ponen en riesgo el acuerdo de paz en Yemen.

 Sostiene que los hutíes ven como "un acto de buena fe" el hecho de que Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, aliados tradicionales de Estados Unidos en Oriente Próximo, no estén participando en los bombardeos de sus posiciones.

 "Los saudíes están negociando con sinceridad porque quieren terminar la guerra cuanto antes", recalca el investigador, que interpreta los ataques hutíes en el mar Rojo como una "demostración de fuerza" de cara a las negociaciones. EFE

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