Los maoríes de Nueva Zelanda convocan reunión ante el giro conservador del nuevo Gobierno

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Sídney (Australia), 19 ene (EFE).- El monarca de los maoríes de Nueva Zelanda convocó para este sábado una inusual reunión, a la que está prevista asistan 3.000 líderes tribales de todo el país, en medio de la creciente tensión por el giro conservador dado por el nuevo Gobierno, al que critican por limitar sus derechos.

El cónclave, en el que el monarca maorí Kiingi Tuheitia hará de anfitrión, tendrá lugar mañana en la sede del Kiingitanga o movimiento monárquico maorí, en la localidad de Ngāruawāhia, en la Isla Norte.

La reunión responde a la convocatoria de dicho movimiento a finales de año para invitar a las iwi (tribus) a que se congregaran para "unificar la nación y garantizar que todas las voces sean escuchadas cuando se haga rendir cuentas al nuevo Gobierno".

El nuevo Ejecutivo fue conformado en noviembre del pasado año mediante una coalición entre el conservador Partido Nacional, liderado por el primer ministro, Christopher Luxon, junto al nacionalista Nueva Zelanda Primero y la formación de derecha liberal Asociación de Consumidores y Contribuyentes.

Desde entonces, la coalición gubernamental ha anunciado al menos una docena de políticas que tendrían un impacto directo en la vida de los maoríes, como revertir una ley antitabaco -cuando la población indígena es la que acusa los mayores índices de tabaquismo- o minimizar el uso del idioma maorí en las entidades públicas.

También han anunciado pasos hacia una posible revisión del Tratado de Waitangi, que data de 1840 y defiende los derechos de los maoríes neozelandeses.

Estas medidas han llevado a varias tribus a presentar demandas contra el gobierno en el Tribunal de Waitangi, una comisión creada en 1975 para investigar las quejas presentadas por maoríes contra el Ejecutivo.

Fundado en 1858, el Kiingitanga tiene un rol ceremonial y surgió como un intento de unir a las tribus maoríes bajo un soberano, con el objetivo de preservar la cultura y la tierra maoríes frente a la colonización británica, aunque varias de las tribus más relevantes, como Tūhoe, Ngāti Porou y Ngāpuhi -con unos 165.000 miembros, la más grande del país- se han mantenido tradicionalmente al margen.

Luxon, que se reunió el lunes con el soberano maorí, no asistirá a la cita "porque no es un evento político", pero a ésta sí acudirán otros representantes del Gobierno y de los opositores Partido Laborista, Verdes y el maorí Te Pati Māori.

La ausencia del primer ministro ha molestado a varios políticos, entre ellos a la líder del partido maorí, Debbie Ngarewa-Packer.

"Un buen líder escucha, un buen líder busca comprender y luego aplicarlo en su grupo y a su gobierno", remarcó el jueves Ngarewa-Packer, al subrayar la fuerza colectiva de las tribus maoríes "para proteger sus derechos de hoy y los de las generaciones venideras".

Por su parte, el exministro y subdirector del nacionalista Nueva Zelanda Primero, Shane Jones, despreció la reunión al alegar que será una "sesión monumental de lamentos", durante una entrevista esta semana con el canal público Radio New Zealand.

A la reunión de los maoríes, donde todos los participantes pueden tomar la palabra y con la última convocada en 2012, seguirán tres semanas de diversos actos en los que se debatirá sobre los derechos de los grupos indígenas. EFE

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