IOSCO impulsa reglas para dar transparencia e integridad a los mercados voluntarios de CO2

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Dubái, 3 dic (EFE).- La Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO, en inglés), que agrupa a supervisores de todo el mundo, trabaja en la elaboración de un código de buenas prácticas para dotar a los mercados voluntarios de carbono de unas normas mínimas comunes que aseguren su transparencia e integridad.

El objetivo es que los créditos de CO2, que ahora se emiten y negocian de forma privada, cumplan unos "mínimos" para que, llegado el momento, puedan convertirse en "instrumentos que se negocien de forma similar a como se negocian los financieros", ha dicho a EFE el director del comité de finanzas sostenibles de IOSCO y presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Rodrigo Buenaventura.

Esto es importante porque, cuando eso ocurra, "tendremos los niveles de interconexión, liquidez y profundidad que tienen los mercados financieros" y ese tipo de activos, que hoy son marginales, podrán contribuir a la compensación de emisiones por parte de los emisores a nivel internacional.

Para configurar ese "código de conducta", IOSCO ha lanzado este domingo una consulta pública con recomendaciones, que finaliza en marzo, tras la que analizarán las repuestas y emitirá un documento con una veintena de recomendaciones a lo largo de 2024 dirigido a los supervisores de todo el mundo.

Se tratará de recomendaciones sobre cómo deben registrarse esos créditos, cómo deben negociarse y qué información debe darse al público sobre su negociación y el uso que dan quienes los compran para compensar sus emisiones.

En definitiva, unos "mínimos a cumplir" como ya ocurre con otros productos, como los futuros de electricidad o las acciones.

En cuanto a la información sobre la calidad o integridad ambiental del proyecto sobre el que se basa ese crédito de carbono, Buenaventura ha señalado que ahí no se han metido porque no se trata de una cuestión financiera.

No obstante, ha señalado que esa información es básica y ha confiado en que los gestores de los mercados trabajen con sociedades de certificación ambiental para asegurar que sólo listan productos que tiene un nivel mínimo de integridad ambiental.

Hoy por hoy, en Europa apenas hay créditos voluntarios de carbono y los pocos registros que hay en todo el mundo son privados, como ocurre con las acciones (BME, en el caso de España) o los bonos, por ejemplo.

"Una opción es que sean públicos y otra es que sigan siendo privados pero con un mínimo de normas y nivel de interconexión, de modo que lo que se liste en un registro pueda ser negociable en múltiples plataformas", ha apuntado.

Los productos que se emiten en Alemania no los registra el Gobierno alemán, sino la bolsa privada alemana, y eso no implica que sean productos sobre los que haya dudas, ha dicho el presidente de la CNMV.

La diferencia está en que esas bolsas privadas están sujetas a un reglamento comunitario que regula sus actividades, "algo que no se da en el caso de los registros privados de carbono".

Lo que está claro, ha aseverado, es que si no existen mercados secundarios accesibles al público y a intermediarios, "este tipo de productos no se desarrollarán suficientemente" y no cumplirán el papel para el que fueron creados, ayudar a compensar emisiones.

La idea no es que toda la negociación se produzca en un solo sitio en cada país porque dado que estos productos se basan en toneladas de carbono emitidas a la atmósfera, que es de todos, "no tiene mucho sentido que se negocien localmente. Solo tiene sentido que se negocien internacionalmente para que la liquidez sea mayor".

Los mercados voluntarios de CO2 se basan mayoritariamente en proyectos de reforestación sobre los que se emiten créditos que compran empresas, instituciones e, incluso, hogares para compensar sus emisiones de manera voluntaria. EFE

atm/amr.fch