Fuenlabrada, ex equipo de Prigioni, Añón y Batista, desciende 19 años después

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Fuenlabrada (Madrid), 23. El Carplus Fuenlabrada, el equipo madrileño que contó en sus filas con jugadores como el argentino Pablo Prigioni, el mexicano Gustavo Añón o el uruguayo Esteban Batista,certificó su descenso a la segunda división del baloncesto español, el segundo de su historia y el primero desde el vivido en el año 2004, en una campaña repleta de reveses en la que ha pagado muy caro una racha de 19 derrotas consecutivas.

Tras pisar la ACB por primera vez en la temporada 96-97 y volver después de bajar en su campaña de estreno, el cuadro madrileño logró asentarse, no sin esfuerzo, en la elite. De hecho el borrón de la 2003-2004, del cual se rehicieron también de manera inmediata, ha sido el único hasta ahora.

Conseguir esa estabilidad no ha sido sencillo y a ello ha ayudado el poder contar con grandes nombres, que comenzaron a despuntar en la entidad antes de consagrarse en otros equipos. En esa lista destacan casos como José Manuel Calderón, Pablo Prigioni, Gustavo Ayón, Walter Hermann o Esteban Batista o el técnico Néstor 'Ché' García, actual seleccionador de la República Dominicana.

Todos ellos contribuyeron a dar poso a un conjunto madrileño que tuvo temporadas más o menos brillantes pero que fue capaz de disputar la Copa del Rey y las eliminatorias por el título en cinco ocasiones cada una, la mayoría de ellas a caballo entre finales del siglo XX y principios del XXI, y también de pasear su nombre por Europa.

De esos objetivos ha estado muy lejos este curso, que se salda con un desenlace que no por previsto es menos triste. Tras sufrir para salvarse en la 2021-2022, se apostó por darle continuidad en el banquillo a Josep María Raventós. Esa confianza duró poco ya que a las tres jornadas se sustituyó al técnico por José Luis Pichel.

El cambio tuvo efectos positivos inmediatos, pues el Fuenlabrada ganó tres de sus siguientes cuatro partidos ante el Real Betis, el Casademont Zaragoza y el BAXI Manresa. Sin embargo en el último de ellos perdió por lesión toda la temporada al prometedor Bassala Bagayoko

Lo que parecía un mal augurio se fue confirmando con el paso de las semanas. El rendimiento por debajo de lo esperado de algunos jugadores fichados durante el verano y sobre todo la salida del serbio Dusan Ristic, estrella del equipo que abonó su cláusula de rescisión para marcharse al Galatasaray turco, fueron contratiempos decisivos.

El equipo, ya por entonces en caída libre, comenzó a sufrir duras derrotas que acabaron con la paciencia de una afición tradicionalmente fiel y que a pesar de todo no ha dejado de acudir al pabellón Fernando Martín con la esperanza de que el destino cambiase.

Eso no sucedió. Se fueron efectivos y llegaron otros, algunos como el pívot australiano Keanu Pinder rindiendo por lo general a buen nivel. Pero fue insuficiente en una liga tan competitiva en la que ganar un partido resulta en ocasiones una tarea titánica.

Ni siquiera la llegada de un mito como Óscar Quintana, el técnico con más partidos en la historia del club, sirvió como revulsivo. Las derrotas siguieron cayendo en cascada hasta acumular 19 consecutivas. Esa mala racha se rompió en casa ante el Surne Bilbao Basket en la jornada 27, pero para entonces ya era demasiado tarde.

El Fuenlabrada afronta pues una nueva realidad, con la experiencia acumulada durante años entre los grandes y deseoso de su que su paso por el escalón inferior a la Liga Endesa sea tan breve como lo fue en los dos anteriores precedentes. EFE

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