
El principal atractivo de Noruega es su espectacular naturaleza, famosa por sus fiordos y montañas. Pero a veces el clima es realmente malo y cuando llueve y hay demasiadas tormentas, se necesitan alternativas. Lo bueno es que hay lugares en todo el país donde se puede aprender y experimentar mucho, en general sin mojarse. Esta es una selección de museos y lugares para visitar que merecen la pena desde el sur hasta el extremo norte de Noruega: 1. Una fortaleza costera en el sur de Noruega El fuerte Nordberg está estratégicamente situado en el sur de Noruega, cerca del aeropuerto de Farsund, y fue construido por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. La instalación militar es uno de los fuertes costeros de construcción alemana mejor conservados. La gran zona exterior con trincheras es emocionante para los niños. Cerca de allí hay tallas en roca de la Edad de Bronce. Digno de ver e interesante para cualquier persona interesada en la historia. 2. Tras la pista del petróleo en Stavanger La capital de la industria petrolera tiene, por supuesto, un museo del petróleo. Y merece la pena verlo, aunque solo sea por el exterior, que recuerda a una plataforma y un depósito de petróleo. Además, se podrá conocer cómo la pobre Noruega se convirtió en una de las naciones más ricas del mundo gracias a los descubrimientos de petróleo en la década de 1960. El Estado noruego invirtió los beneficios del petróleo en un fondo soberano que ahora vale más de un billón de euros. En tanto, el Museo Noruego de la Conserva, ubicado en una antigua fábrica de conservas, es pequeño pero bonito. No todas las 35.000 etiquetas tienen espacio en la exposición, pero al menos hay una vistosa selección. Además, los visitantes aprenden cómo llega el pescado a las latas. 3. Munch y mucho más en Oslo Ni qué decir que hay que ver "El grito" de Edvard Munch en Oslo. Nota: no hay un solo "Grito", sino muchos, incluyendo pinturas, pero también grabados. "El Grito" está, por un lado, en el Museo Nacional, cuya reapertura en un nuevo edificio está prevista para junio de 2022. Además de Munch, se exponen allí otros artistas de talla mundial como Picasso, Van Gogh, Monet y Matisse. Pero desde 2021, el pintor más famoso de Noruega también tiene un nuevo y muy elegante museo propio, llamado simplemente Munch. Allí también se expone siempre una versión del famoso cuadro. Los amantes del arte contemporáneo disfrutarán en el arquitectónicamente inusual Museo Astrup-Fearnley, construido directamente junto al mar. Además de un parque de esculturas, una miniplaya espera a los visitantes del museo en la zona exterior del museo, de gestión privada, que se puede visitar para refrescarse cuando hay temperaturas cálidas. Esto lo hace ideal para las familias. Tomando el ferry de pasajeros desde el muelle de Rådhaus hasta la península de Bygdøy, se podrá llegar al Museo Kon-Tiki donde se expone la balsa original del explorador Thor Heyerdahl y al barco polar Fram. Ambos merecen una visita y son adecuados para todas las edades. Consejo: La Oslocard permite la entrada gratuita a casi todos los museos, y también incluye el pase para el transporte público y el ferry. Merece la pena si se permanece en la ciudad durante dos o tres días y se visitan varias atracciones en una misma jornada. 4. Museo de arte con siete sedes en Bergen La segunda ciudad más grande de Noruega cuenta con un sofisticado museo de arte. El Museo Kode está repartido en siete ubicaciones diferentes, de las cuales los Kode 1 a 4 están cerca en el centro. El Kode 3 alberga la tercera mayor colección de Munch del mundo. "Troldhaugen", la antigua casa del compositor Edvard Grieg, también forma parte del complejo museístico. Está ubicado en un lugar perfecto, situado a pocos kilómetros de Bergen, en una colina con vistas al mar. El Museo de la Lepra se encuentra en el centro de la ciudad. ¿Lepra? ¿En Noruega? Así es, la lepra era muy común en Bergen en el siglo XIX. Debido a las malas condiciones de vida, combinadas con la falta de proteínas y un clima húmedo y frío, esta enfermedad se registró allí hasta mediados del siglo XX. Esta historia y la investigación de la enfermedad por parte de científicos noruegos pueden verse y leerse en el antiguo Hospital St. Jørgens. 5. El ciclo del agua y el papel de los glaciares El Centro Folgefonn es relativamente desconocido. Está ubicado cerca de Bergen, en el pequeño municipio de Rosendal, en el fiordo de Hardanger, y cuenta con un equipamiento de última tecnología en medios de exhibición. Folgefonn es el nombre de un glaciar situado en el parque nacional del mismo nombre. El museo explica el ciclo global del agua y el papel de los glaciares de forma entretenida e informativa, utilizando el ejemplo del fiordo. Vale la pena verlo. La forma más fácil de llegar a Rosendal es en ferry desde Bergen. 6. Una visita al bosque en Elverum Esta pequeña ciudad se encuentra a unas dos horas en coche al norte de Oslo, en el interior, y alberga el Museo del Bosque de Noruega. El enorme museo trata todos los temas relacionados con el bosque, entre ellos animales, plantas, setas, caza, frutos del bosque y la industria maderera. El museo también dedica una exposición independiente al río Glomma, que atraviesa Elverum, y muestra 40 especies de peces locales en acuarios de agua dulce. El museo es perfecto para las familias, donde se puede pasar fácilmente un día sin aburrirse nunca. 7. Rock&Pop en Trondheim Rockheim es el nombre del Museo Nacional de la Música Pop y Rock, inaugurado en 2010. La exposición está especialmente dedicada a la historia de la música noruega y no solo se centra en la banda a-ha. El viaje interactivo a través de un túnel del tiempo es espectacular, y tiene actividades participativas. 8. El lugar de una histórica batalla A una hora y media en coche al norte de Trondheim se encuentra Stiklestad, un lugar importante en la historia de Noruega. Fue aquí donde tuvo lugar la histórica batalla de 1030, cuando el ejército del rey Olaf II Haraldsson se impuso a los jefes tribales paganos, sentando las bases de la cristianización del país y del Estado de Noruega. El Centro Cultural Nacional de Stiklestad, situado junto al histórico campo de batalla, explica los antecedentes de la historia de Noruega y ofrece una zona al aire libre con edificios históricos para visitar. 9. La Catedral del Mar de Hielo en Tromsø En general se viaja a Tromsø para poder observar las auroras boreales. La ciudad está ubicada al norte del círculo polar ártico, por lo que las posibilidades de verlas no son malas. Pero también vale la pena conocer, por fuera y por dentro, la Catedral del Mar de Hielo. Desde el centro de la ciudad solo hay que tomar el puente de Tromsø y ya se llega al lugar. 10. Conmemoración de la caza de brujas en Vardø Unas 91 personas, en su mayoría mujeres, fueron condenadas a muerte por presunta brujería en el siglo XVII en Finnmark, la zona más septentrional de Noruega. En su memoria, el arquitecto suizo Peter Zumthor y la artista francesa Louise Bourgeois, fallecida en 2010, crearon un monumento único en la pequeña ciudad de Vardø. El Memorial de Steilneset consiste en una estrecha sala de unos 100 metros de largo, cuyo exterior recuerda a las estanterías utilizadas para secar el pescado. En la sala se describe la vida y el supuesto fallecimiento de cada una de las víctimas y arde una vela por cada una de ellas. El segundo elemento del monumento es un cubo de cristal negro con una silla en llamas en el centro. El efecto de la llama se ve reforzado por los espejos montados en el techo. El lugar es impresionante, digno de visitar. dpa
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