Guardias de la UE controlan frontera con Bielorrusia ante nueva crisis migratoria

Con prismáticos en el cuello, un oficial de la policía alemana que trabaja para la agencia europea de fronteras Frontex vigila un campo partido en dos por la frontera entre Bielorrusia y Lituania, nuevo punto de entrada de migrantes en la Unión Europea.

Más de 2.000 migrantes llegaron desde principios de año a Lituania, que forma parte de la UE y de la OTAN.

La mayoría de ellos proceden de Irak, pero las autoridades lituanas sospechan que el gobierno bielorruso, apoyado por Rusia, favorece este flujo considerable de migrantes como represalia a las sanciones de la UE a Minsk.

"Llegué el 1 de julio y desde entonces la situación (...) es muy tensa", reconoce Mike, que solo da su nombre como exige la reglamentación de Frontex.

Este policía, que ya había participado en la vigilancia de la frontera entre Bulgaria y Serbia, explica que detectó a 80 personas durante su primera patrulla nocturna en la frontera lituana.

Lituania, con 2,8 millones de habitantes, declaró el estado de emergencia y multiplicó sus esfuerzos diplomáticos para frenar esta llegada de migrantes.

El ministro lituano de Relaciones Exteriores, Gabrielius Landsbergis, viajó la semana pasada a Irak, donde se reunió con su homólogo Fouad Hussein, quien le prometió que investigarán sobre "los planes de transportar clandestinamente iraquíes a Europa".

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ya se había desplazado a principios de julio a la frontera entre Lituania y Bielorrusia, donde declaró que la UE "no se sentía intimidada" por este flujo migratorio.

- Una "crisis" migratoria para Lituania -

El Parlamento lituano aprobó recientemente una polémica ley que permite detener durante seis meses a personas migrantes y endurece las exigencias para solicitar el asilo.

En la localidad lituana de Druskininkai, seis tiendas de campaña fueron instalada cerca del puesto fronterizo.

Allí residen en precarias condiciones unos 130 migrantes, entre ellos mujeres y menores de edad, siendo un niño de seis meses el más pequeño de ellos.

Esperan que los trasladen a otros centros, donde pretenden terminar los trámites para solicitar el asilo.

"De repente, hemos visto cómo en un mes ha habido tantas llegadas irregulares como en un año", declaró esta semana a la AFP Fabrice Leggeri, el responsable de Frontex.

"Sin duda, se trata de una crisis teniendo en cuenta el tamaño de Lituania y su experiencia con este tipo de situaciones. Que lleguen migrantes irregulares, procedentes de Oriente Medio, del África, es algo a lo que este país no estaba acostumbrado", añadió.

Leggeri también lamentó que "los guardias fronterizos bielorrusos no parecen muy activos y que la cooperación, muy estrecha en el pasado, actualmente se encuentra en un punto muerto".

Frontex prevé haber desplegado antes de finales de julio unos 60 guardias fronterizos en Lituania.

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