Los españoles asesinados en Burkina Faso, dos reporteros aguerridos

Los dos periodistas españoles asesinados en un ataque en Burkina Faso, David Beriáin y Roberto Fraile, eran dos aguerridos reporteros reconocidos por sus compañeros de profesión, que se desplazaban regularmente a zonas complicadas.

Nacido en 1977 según los medios españoles, David Beriáin, rubio y con barba, trabajó en la cadena española de noticias CNN+, propiedad en parte de CNN y que dejó de existir en 2010.

Cofundador y codirector de "93metros", una productora que realizaba principalmente documentales, se definía en la página web de la empresa como un "periodista especializado en conflictos armados, violencia y periodismo de inmersión".

Originario de Pamplona, capital de la región de Navarra (norte), según indicó la ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, trabajaba regularmente con Roberto Fraile, nacido en Baracaldo, País Vasco (norte).

Fraile, camarógrafo de 47 años, trabajaba "hasta hace poco" en la cadena de televisión de la región de Castilla y León, CyLTV, según un tuit publicado por la televisora, junto a fotos donde se veía al profesional detrás de su cámara.

Según medios españoles, Roberto Fraile resultó herido a finales de 2012 en Siria cuando iba junto a soldados del ejército sirio libre para reunir material para un reportaje.

- "Pérdida irreparable" -

"Llevaban poco tiempo en Burkina Faso" trabajando en un documental sobre la caza furtiva, indicó a la televisión pública TVE Adriano Morán, codirector y cofundador con Beriáin de "93Metros".

"Era un trabajo complicado, los dos sabían que era difícil y que había posibilidades de que pasara esto, y ha pasado lo peor", dijo.

David Beriáin, "uno de los grandes periodistas de este país y de este planeta", reconocido por sus compañeros de oficio, según Morán, "siempre contaba que tenía mucho miedo, pero eso no le impedía ser más valiente que nadie".

"Detrás tenía la fuerza de la curiosidad humana y de la bondad, era una persona bondadosa, y estaba convencido de que contando con los ojos claros lo que él veía, era capaz de cambiar las cosas", prosiguió Morán.

"Era capaz de mostrarte a un sicario o a un gran asesino y que empatizaras con él y entendieras en alguna medida su circunstancia", señaló.

Beriáin contaba, según Morán, con un teléfono satelital, pero no se comunicaron porque al reportero le gustaba estar ilocalizable: "Él estaba deseando estar sin cobertura y haciendo lo que él hacía, que lo hacía mejor que nadie".

En un comunicado, Alfonso Armada, presidente de la organización Reporteros Sin Fronteras en España, lamentó la "pérdida irreparable para el periodismo más inquieto y dinámico, el que va al lugar de los hechos, se mancha los zapatos de barro, cuenta la realidad desde cerca y en toda su complejidad".

"Los documentales que durante años han elaborado han inspirado a muchos colegas y jóvenes periodistas", agregó.

du-mig/jz