
Cuando los niños manifiestan durante su vida cotidiana temores extremos ante determinadas cosas o situaciones, los padres deberían tomarlos en serio. Según explica la Asociación de Médicos Pediatras y de Adolescentes de Alemania (BVKJ), este comportamiento puede ser indicio de una fobia. Y si el menor por ejemplo experimenta "episodios reiterados" de miedo intenso al mirar perros o durante la visita al médico y si además se suman palpitaciones, dificultades para respirar, sudoración o mareos, bien puede tratarse de un trastorno de pánico. La BVKJ indica que los padres deben encargarse entonces de que sus hijos sean diagnosticados. Según señala la asociación, los niños con una cardiopatía congénita tienen un riesgo especialmente alto en comparación con sus compañeros, en algunos casos ya durante los años de la escuela primaria, como demostraron estudios. Además, también se incrementa entre ellos el riesgo de desarrollar depresión o el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Los médicos pediatras advierten que las enfermedades crónicas en general pueden afectar la psiquis, por lo que los padres deberán prestar atención a cambios en el comportamiento de sus hijos. dpa
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