Van Aert gana la Strade Bianche en el regreso del WorldTour

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El belga Wout Van Aert (Jumbo-Visma) se impuso este sábado en Siena (centro de Italia) en la 14ª edición de la Strade Bianche, tras 184 km de carrera en la Toscana, que marcaba la reanudación del World Tour tras más de cinco meses interrumpido por el coronavirus.

Van Aert, que había acabado tercero en las últimas dos ediciones de esta carrera, fue el más fuerte en los caminos de grava y superó en la Piazza del Campo de Siena al italiano Davide Formolo (UAE Emirates), en 30 segundos, y al alemán Maximilian Schachmann (Bora-Hansgrohe), por 32 segundos.

En 2018, Van Aert había acabado esta prueba agotado y con calambres, con rumbo errático y cayendo en la pendiente de la Via Santa Caterina, a unas decenas de metros de la Piazza del Campo.

"Pensé en eso un momento. Recuerdo aquella sensación y vosotros os acordáis de las imágenes", admitió el ciclista belga después de su victoria de este sábado.

El año siguiente, el corredor del equipo Jumbo-Visma tuvo que reconocer en la misma subida la superioridad de Jakob Fuglsang y del futuro vencedor, Julian Alaphilippe.

Pero este sábado, Van Aert se cobró la revancha. Fue el más fuerte y lo demostró saliendo en solitario a menos de 15 kilómetros para el final, en uno de los últimos 'sterrati', los caminos de grava y polvo toscanos que dan nombre a la carrera.

"Las dos últimas ediciones me dieron mucha confianza. He entrenado mucho para ganar esta carrera", declaró el ciclista belga de 25 años.

"El año pasado tuve un freno en mi carrera. Pero esta es la prueba de que nunca hay que rendirse, hoy me sentía mejor que nunca", añadió, en referencia a su caída y la grave lesión que sufrió en la contrarreloj de Pau, en el Tour de Francia de 2019.

- Molestias en los ojos -

Su victoria del sábado marca el regreso del WorldTour (1ª división del ciclismo), que se detuvo en seco a mediados de marzo en la París-Niza, cuando el COVID-19 progresaba sin freno y disparaba la preocupación mundial.

La prueba se disputó más de cinco meses después, en pleno calor (más de 35 grados centígrados) en esta parte de Italia. El polvo, en una ruta especialmente seca, se levantaba al paso de los ciclistas, dando sensación de una niebla alrededor del pelotón.

"Ha sido muy duro. He necesitado tiempo para recuperar las sensaciones del pelotón, la concentración. Mis ojos van a necesitar unos días para recuperarse del polvo. Esta es una carrera para supervivientes", explicó Van Aert.

En los 184 kilómetros de la prueba (63 de ellos por caminos), los corredores se refrescaron con agua y hielo en varios momentos.

Pero eso no bastó para corredores destacados como Alaphilippe, que a cincuenta kilómetros de Siena perdió contacto con los mejores. Vincenzo Nibali se cayó y Mathieu Van der Poel, del que también se esperaba mucho, terminó a más de diez minutos del vencedor.

En el calendario WorldTour no hay hueco ahora para la relajación, con una concentración muy densa de carreras. El próximo sábado, el pelotón se enfrentará a los casi 300 kilómetros de la Milán-San Remo.

stt/mcd-dr