LOS ANGELES (AP) — “Little Women” (“Mujercitas”) de Greta Gerwig transmite una urgencia frenética casi imposible para una película basada en un libro de hace 150 años. Pero la combinación de la perdurable historia de Louisa May Alcott sobre cuatro hermanas con la narrativa deliciosamente enérgica, evocadora y lúcida de Gerwig es tan mágica, que la directora ha creado un nuevo clásico.
Aunque existen muchas adaptaciones de “Little Women”, Gerwig logra hacer la suya moderna e ingeniosa, adhiriéndose a la vez a sus raíces tradicionales. Y al jugar un poco con la cronología e infundir profundidad y matices donde muchos antes tomaron atajos, Gerwig ofrece la interpretación más completa de este material raído al permitir que Amy, Beth, Jo y Meg simplemente crezcan.
Claro que otros también lo permitieron, pero usualmente hacia el final de la película y más como una coda inevitablemente melancólica. Es la muerte de la infancia, después de todo, cuando los sueños son frustrados, la realidad entra, la practicidad supera a las fantasías románticas y, lo más aplastante para cualquier admirador de “Little Women”, Amy termina con Laurie.
Gerwig cambia el relato de Alcott para permitirle a sus personajes ser primero mujeres en lugar de niñas. Jo (Saoirse Ronan) es presentada ya por su cuenta, tratando de ser escritora y llegando a acuerdos por todos lados (con su tarifa, su nombre _ que declina usar en sus historias _ y lo que hacen sus personajes). Meg (Emma Watson) vive su vida con dos hijos, un esposo y un anhelo por las cosas más finas. Beth (Eliza Scanlen) sigue en la casa. Y Amy (Florence Pugh) está en París con la tía March (Meryl Streep), estudiando pintura y tramando estratégicamente un futuro que incluye a un esposo adinerado.
En su adultez, Gerwig encuentra capítulos temáticamente similares en sus pasados que visita a modo de flash backs. No se preocupen, todos los clásicos están ahí (la mañana de Navidad, el baile, el patinaje sobre hielo y los dramas del pelo entre ellos). Se presentan siempre en tonos más cálidos, mientras que el presente tiene una austeridad azulada. Esta estructura es una decisión audaz que podría confundir a quienes estén poco familiarizados con “Little Women” al principio. Pero usar el pasado para revelar e iluminar cosas sobre el presente produce una experiencia más rica en general.
Por un lado, separa a Jo de Laurie (Timothee Chalamet, excelente en su sutil anhelo de un amor no correspondido). Ese desconcertante triángulo amoroso de pronto ya no tiene sentido. De hecho, todos los personajes obtienen algo de libertad para el romance. El amor es parte de la historia, y por suerte Gerwig seleccionó a actores como James Norton como John Brooke y Louis Garrel como Friedrich Bhaer, que defienden el argumento de que Laurie no es la única opción en el mundo y que la búsqueda de la libertad (que sólo se consigue con dinero) es la verdadera motivación para las hermanas March, que nunca se han sentido tan vivas como en las manos de este elenco.
Ronan da vida a Jo de una manera tan tempestuosa como difícil: no sólo se está saliendo de su propia piel, sino de una época en la que ha tenido la mala fortuna de nacer. El afecto que uno siente por su relación con sus hermanas no deriva de una sensibilidad color de rosa sino del hecho de que este filme captura de manera auténtica este tipo de relaciones. Estas chicas March son salvajes: pelean, dan golpes, se ríen con un placer travieso de las desventuras de las otras, y uno las quiere más por eso.
Amy, también, recibe su muy merecido respeto. La niña mimada e incomprendida ahora puede crecer y madurar, y Pugh se encarga de cerrar la brecha entre la chica ingenua y la mujer que toma sus propias decisiones.
El filme también eleva a personajes secundarios, haciendo que verdaderamente sean completos. Marmee (Laura Dern) llega a ser la madre cariñosa y sabia que reconoce sus defectos. La tía March pasa de ser una caricatura aburrida a una matriarca señorial que puede ser dura pero nunca poco astuta. Incluso el señor March (Bob Odenkirk) posee ahora personalidad y sentido del humor. Quizás más sorprendente, sin embargo, sea el señor Laurence (Chris Cooper), quien podría hacerlos llorar en más de una ocasión.
Este es un logro extraordinario para Gerwig como directora de apenas su segundo largometraje. “Lady Bird” habrá sido autobiográfica, pero “Little Women” es una declaración artística.
“Little Women”, un estreno de Sony Pictures, recibió una clasificación PG (que sugiere cierta orientación de los padres) de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA, según sus siglas en inglés) “por elementos temáticos y breves escenas de fumadores”. Duración: 134 minutos. Cuatro estrellas de cuatro.
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Lindsey Bahr en Twitter: www.twitter.com/ldbahr.
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