Vladimir Putin declaró este lunes que Rusia está dispuesta a ayudar a Alemania en la investigación del asesinato de un georgiano en Berlín, que dio lugar a una crisis diplomática con la expulsión de dos miembros de la embajada rusa.

Tornike K., abatido en agosto en pleno centro de Berlín, era "un combatiente, muy cruel y sanguinario", precisó en París el presidente ruso ante la prensa, tras una cumbre a cuatro bandas sobre el conflicto en el este de Ucrania.

Putin indicó que Moscú expulsaría a diplomáticos alemanes, una respuesta esperada, pero que no se trataba de "una crisis" entre ambos países aunque "no sea correcto expulsar a diplomáticos que no tienen nada que ver" con este caso.

"Hay que encontrar a los culpables y, con la canciller [Angela Merkel], haremos todo lo posible para ayudar a nuestros colegas alemanes", agregó.

El 4 de diciembre, Alemania anunció que dos miembros de la embajada rusa, a la que el gobierno alemán acusa de no "cooperar" con la investigación, debían abandonar el país inmediatamente.

La fiscalía federal alemana, encargada de los casos de espionaje, se encargó de investigar el asesinato de Tornike K., un georgiano de 40 años, miembro de la minoría chechena del país, que fue asesinado a balazos el 23 de agosto. El principal sospechoso es un ruso de 54 años, detenido mientras utilizaba una identidad falsa justo después de los hechos.

Para la justicia alemana, el crimen fue cometido "o bien a cuenta de entidades estatales de la federación de Rusia, o bien a cuenta de la República autónoma chechena".

Vladimir Putin afirmó que Tornike K. había "participado de manera activa en actividades separatistas" y que estaba siendo buscado por los servicios rusos, sobre todo por haber "organizado explosiones en el metro de Moscú".

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