Estudio de Hong Kong halla que la semaglutida mejora la recuperación tras un ictus grave

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Hong Kong, 15 may (EFE).- Los fármacos adelgazantes basados en semaglutida, el principio activo que imita a la hormona intestinal GLP-1, pueden mejorar en hasta un 20 % la recuperación neurológica de pacientes con ictus isquémico grave si se administran junto a una trombectomía —el procedimiento para extraer coágulos cerebrales—, según la Universidad China de Hong Kong.

El hallazgo resulta especialmente relevante para quienes no llegan a tiempo para recibir la trombolisis intravenosa, el tratamiento prioritario que solo puede aplicarse en las primeras cuatro horas y media tras el episodio. Para ese grupo, la ventana terapéutica se cierra sin alternativas eficaces, un vacío que este fármaco podría cubrir.

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Entre 2023 y 2024, el equipo reclutó a 140 pacientes con obstrucción de grandes vasos cerebrales en el Hospital Príncipe de Gales y en un centro especializado en Linyi, en la provincia oriental china de Shandong.

De forma aleatoria, unos recibieron semaglutida —una inyección antes de la trombectomía y otra a los siete días— junto al tratamiento convencional, y otros, solo el protocolo estándar.

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Los datos revelaron que el 64,7 % de los pacientes tratados con el fármaco que no habían podido acceder a la trombolisis lograron una recuperación neurológica favorable a los 90 días, frente al 44,1 % de quienes únicamente se sometieron a la extracción del coágulo. En el conjunto de ambos grupos, cerca del 55 % alcanzó una buena recuperación funcional.

El doctor Owen Ko Ho, director del Instituto de Neurociencias Gerald Choa de la CUHK, señaló que el equipo lleva casi una década investigando esta vía metabólica.

"GLP-1 es una vía 'superestrella' en los campos biológico, médico y farmacéutico, principalmente por su éxito en el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad", afirmó, subrayando que la investigación partió de la hipótesis de que el compuesto podría también combatir procesos asociados al envejecimiento celular.

El doctor Bonaventure Ip Yiu-ming, profesor asistente de la misma facultad, calificó el ensayo de "primer paso" en el camino hacia la aplicación clínica, y precisó que la fase tres exigirá un estudio multicéntrico de escala nacional o internacional que podría prolongarse varios años.

El efecto adverso más frecuente fue el malestar gastrointestinal, registrado en entre el 8 y el 10 % de los participantes y resuelto en una semana.

Los ictus isquémicos, provocados por la obstrucción del riego sanguíneo en el cerebro, constituyen cerca del 80 % de todos los episodios a nivel mundial y figuran entre las principales causas de muerte y discapacidad permanente.

Por su parte, China continental concentra la mayor incidencia global, con 21 millones de personas que arrastran secuelas, y se registran cuatro millones de nuevos casos al año. EFE