La vida de Benicio cambió drásticamente. El nene, de 9 años, comenzó con mareos, desequilibrios y dolores de cabeza repentinos que impulsaron a sus padres a hacer varias consultas médicas. En diciembre, le diagnosticaron tumor cerebral e inmediatamente decidieron que operarlo y extirparle una parte era lo más conveniente. Por suerte, todo salió bien y el cuerpo médico logró quitar el 60% del tumor. Ahora, queda iniciar un tratamiento en los EEUU para el que necesita USD 65 mil.
El niño le escribió una carta al Papa, le contó su situación y le pidió que rece por él. Inesperadamente, Francisco lo llamó por teléfono y lo llenó de fe.
"Tenía la ilusión de que me respondiera, pero nunca imaginé que me iba a llamar. Fue impactante", le confesó Benicio a Clarín tras detallar que el llamado fue un sábado cerca de las 9 de la mañana. "Yo estaba sentado en la mesa y mi mamá atendió. Él dijo: 'Hola, ¿hablo con la casa de Benicio?'. Luego, se presentó como el Papa Francisco y la madre casi desvanece de emoción. "El Papa me dijo que le llegó mi carta, que la leyó entera y que iba a rezar por mí. Me pidió que rezara por él y eso estoy haciendo", dijo.
La familia es de Río Gallegos y gracias a la ayuda de amigos y allegados, lograron recaudar $200 mil del dinero que necesitan para continuar el tratamiento en el Hospital de Niños Cincinnati, de Estados Unidos, "que podría frenar el avance de lo que quedó del tumor y transformar a la patología en crónica", explica Analía, la mamá de Benicio. "El problema es que, después de esto, en Argentina no queda más por hacer y estos tumores tienden a seguir creciendo hasta desgastar el sistema nervioso central. Suelen terminar con la vida de los chiquitos en seis meses o un año", lamentó la mujer.
Analía contó que Benicio debe ir a quimioterapia cada 15 días por un año. Por su lado, Luis, el papá, recordó: "Un día Beni empezó con mareos y dolor de cabeza. Primero pensamos que era la vista, pero después la cosa se puso peor, perdía el equilibrio, comenzó a caerse y a pedirnos que lo lleváramos de la mano". Le mandaron a hacer una tomografía y el resultado no fue el esperado.
"La neuróloga le detectó un glioblastoma de tronco encefálico y nos derivó a la clínica Bazterrica de Capital en un avión sanitario", detalló Luis. Allí –dijo- los médicos le sugirieron extirpar la mayor cantidad de tumor posible. "Nos advirtió que los riesgos eran muy altos y que las posibilidades de que Beni quedara con secuelas eran muchas pero que, a pesar de esto, operarlo seguía siendo la mejor opción", enfatizó.
Por las secuelas de la quimio y otros síntomas, Benicio no está yendo al colegio sino que recibe en su casa a un maestro particular. "El llamado del Papa lo levantó muchísimo. La idea de mandarle la carta fue de Analía y de Beni. Mi mujer se la entregó al cura de la Parroquia Nuestra Señora de los Milagros de Río Gallegos él le sacó una foto y la mandó por WhatsApp a un conocido en la Santa Sede. Eso fue un jueves y el sábado nos llamó Francisco y nos llenó de buenas energías y esperanza", expresó Luis.