Yamil Santoro, sobre Uber: "El titular de la Comisión de Transporte es del sindicato de taxis y no puede intervenir"

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- Sos dirigente de unos de los partidos que forma parte de Cambiemos, sin embargo, tenés una posición distinta a la que manifestaron Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta en torno a Uber. Explicanos tu posición, por favor.

- Para evitar suspicacias quiero explicar desde dónde hablo, soy abogado y docente de análisis económico del derecho y hablo más en calidad de ciudadano consumidor que de autoridad de cualquier espacio. Igual, vale aclarar que Cambiemos es un espacio que respeta el disenso, y siempre si se hace con respeto y fundamentos, podemos disentir, algo que no pasaba en ciertas experiencias del país. Lo cual no quita que mi interpretación del marco jurídico aplicable de justamente una conclusión distinta que la que hoy se está viendo de manera mayoritaria en los medios. Entiendo que la Constitución Nacional y la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, incluso el Código Civil y Comercial de la Nación avalan la posibilidad de realizar este tipo de contrataciones, no sin ciertas regulaciones a las que tienen que someterse. Creo que Uber en su estrategia de desembarco tuvo algunas desprolijidades y fue, incluso, violento, lo cual generó una reacción pasional por parte del sistema político. Falta un debate un poco más fino de cuál es el marco normativo aplicable.

- Decís que tanto la Constitución Nacional como la de la Ciudad brinda la posibilidad para que un servicio como Uber se instale, ¿por qué?

- En el derecho hay una diferencia entre lo que está prohibido y lo que está o no regulado. Uber no está prohibido, de hecho el contrato de transporte de pasajeros del objeto del contrato de transporte pasajeros está contemplado en el Código Civil, en el artículo 1280, y en este sentido lo que los gobiernos municipales o provinciales pueden hacer es regularlo. Ahora, que no esté regulado no se puede usar como excusa para impedir que funcione. Lo que sí puede pasar es que, existiendo otras leyes como la tributaria, es exigirle que se adecue. Ahora, Uber no es un taxi, porque no intenta levantar pasajeros en la vía pública, ni es una remisería, porque no hay una agencia que deriva viajes.

- Claro, es otro tipo de servicios, esto es algo que tampoco queda demasiado claro.

- En términos reales no compite con el monopolio que tienen los taxistas, que es levantar pasajeros en la vía pública, que es algo que no pueden hacer los remises. Uber tiene un marco jurídico que es el de chofer particular, y en este sentido, sumando todas las leyes que hay dando vueltas, los choferes deben inscribirse en monotributos, deben tributar en ingresos brutos, en mi opinión deberían tener una licencia profesional, porque es el marco aplicable. Ahora, hasta que el gobierno lo reglamente, genera algún tipo de inseguridad jurídica, porque no pueden conseguir seguros para terceros transportados, pero es algo que se puede conseguir en el corto plazo.

- Los terceros transportados no tienen seguro, y hoy esa es una exigencia.

- Justamente, eso es algo que la ley permite, si no me equivoco en la ley 1289. La gente puede asumir riesgo, y la verdad es que habría que discutir si Uber o los choferes deberían ser más claros con cuál es el alcance de la protección del tema del seguro. Pero, la verdad, es que no hace falta un seguro de este tipo, y tampoco le podemos exigir algo a lo que no pueden acceder, por falta de regulación. La Constitución Nacional y la de la Ciudad le ponen a la administración una responsabilidad de fomentar la competencia, porque si no, terminamos sometidos a monopolios, que es lo que hoy pasa.

- Yo creo que Uber tuvo un desembarco agresivo, atractivo, porque es interesantísimo el servicio que brinda. Ahora, la respuesta del sindicato de taxistas también fue ultra agresiva, con ciertos tintes mafiosos, quizás comprensibles, pero lo que ví en la calle no me gustó. ¿A qué la atribuís?

- Creo que tiene que ver con una suerte de empobrecimiento del debate público en esta materia. Se ha creado una suerte de Boca-River entre usuarios y consumidores contra los taxistas, lo cual es ridículo. Los tacheros son trabajadores, Uber no los va a reemplazar, ni ningún otra aplicación. Pero se pusieron en una posición de bloqueo, de cerramiento de mercado, que no se ajusta a las leyes, que han golpeado a la gente. Un militante de Cambiemos, Federico Lázzari, fue golpeado por decirles que los iba a beneficiar, y que más libertad era deseable. Más allá de la inteligencia de hacer este tipo de planteos ante un grupo de taxistas alborotados, nada justifica la violencia en una suerte de grupos de tareas que está cazando a gente que maneja en Uber con pasajeros encima. Al margen de ésto estamos viendo amenazas tanto en televisión como en la vía pública. Creo que está totalmente desajustado este debate. Lo que hay que tratar es de darle a la ciudadanía certidumbre sobre cuál es la legislación, dónde empiezan unos derechos y dónde terminan los de los otros. Los taxistas están totalmente extralimitados en su forma de plantear su disidencia con este tema. Nada justifica que traten de cerrar un cierre de mercado, esto no se puede hacer, las leyes no lo permiten. Ojalá cambien pronto de actitud, porque se están equivocando, tomando actitudes penalmente repudiables.

- ¿Por qué no se pronunciaron las asociaciones de consumidores al respecto?

- Creo que esa es la pregunta del millón. La Constitución en su artículo 42 les da un rol central en este tipo de debates, justamente en defensa de todos los ciudadanos, y este tipo de defensa es lo que permitiría traerle más certezas al sistema, y que la gente sepa dónde empiezan y dónde terminan las obligaciones de Uber y de los tacheros. La falta de una campana pone un poco de desequilibrio en el sistema político. En relación a las reacciones de Mauricio y Horacio y el resto de los actores me parecen sumamente razonables, porque cumplen un rol central en la sociedad. Se trata de gente que labura, que se rompe el traste arriba del tacho cumpliendo largas horas de trabajo, y a primera vista podría parecer que Uber no tiene el derecho a funcionar, y esto podría ser una interpretación válida. Pero en el derecho existen múltiples interpretaciones. Mi opinión y la de muchos otros abogados administrativistas o constitucionalistas es que la falta de certeza total debe inclinarse a favor de la competencia por mandato constitucional. Aparte la gran mayoría de los interrogantes están respondidos en el marco normativo. Lo que está faltan es una ley de la legislatura porteña, porque la Constitución de la Ciudad pone en cabeza de la legislatura la exclusividad para regular sobre estos temas. Horacio no podría sacar un decreto sobre este tema, es responsabilidad de la legislatura trabajar en la definición de un marco normativo para darle normativo para darle certidumbre a los ciudadanos sobre qué tienen que hacer.

- ¿Y por qué no lo hace todavía?

- No quiero hacer suspicacias y no quiero ser insensato, pero sí me parece que hubo un exceso el otro día cuando se votó esta declaración de repudio a la operatoria de Uber, y lo que es peor, se votó el beneplácito a una medida cautelar de un juez, cuando el rol de la legislatura debería ser definir cuál es la ley y explicar cuál es la ley aplicable. Ahora, creo que aquí hay un problema muy importante que tiene que ver con quien preside la comisión de Tranporte en la Legislatura, Claudio Palmeiro. Es vocal del sindicato del taxistas.

- O sea, representa los intereses de los taxistas en general y en particular en este caso.

- Sí, y aparece un tema muy concreto que es la incompatibilidad que define la ley de ética pública de la Ciudad de Buenos Aires, que cuando uno tiene intereses comprometidos con los temas que se están tratando, tiene que dar un paso al costado. En todas las cuestiones regulatorias, sobre todo en relación a Uber, Palmeiro debería dar un paso al costado por una cuestión de estricta exigencia legal. El puede tener su opinión, pero hay una incompatibilidad legal que, por cuidar el interés público de este debate, y de cualquier otro que atañe a cuestiones de taxistas, él debería abstraerse de ese debate. Por lo menos, mientras mantenga una función concreta en el sindicato de taxistas. Lo chequee en el linkedin antes de venir, y sigue vigente.

- Pero es conocido en el ambiente político de la Ciudad que es un hombre del sindicato de taxistas, más allá de que lo llegue a sacar del linkedin. ¿Cómo creés que va a evolucionar Uber en la Argentina y en el resto del mundo?

- Lo cierto es que cada municipio puede tener su propia opinión sobre este tema, así que no me sorprendería que si la resistencia en el Gobierno de la Ciudad persista aparezcan otros municipios se expresen a favor. No justamente La Plata, porque el intendente ya se manifestó en contra. Pero Uber no importa, hay otros servicios similares que van a venir, y cuantos más vengan, más le van a servir a la gente que maneja y más a los usuarios, porque van a bajar los márgenes de ganancia de las empresas. Y ojalá que aparezcan competidores locales. Lo importante es que a los municipios también les sirve mucho. En la Ciudad, los taxistas hasta tres unidades están exentos en ingresos brutos, pero mediante Uber el Gobierno de la Ciudad podría tener una gran recaudación en torno a este tema, pagarían más impuestos que los taxistas, y el Gobierno ganaría más plata. El debate que nos debemos es, justamente, cuál es la regulación que garantice de mejor manera los derechos de los consumidores, pero que al mismo tiempo no genere un cerramiento de mercado. No hay que tener miedo de cuestionar regulaciones anteriores. Debemos estar dispuestos a dar estos debates. Sin caer en presiines de un grupo en particular, ni tampoco en el miedo de que alguien resulte ofendido por pensar distinto. Y quiero decir que no soy el único en mi espacio que se manifestó a favor de Uber, lo hicieron Martín Yeza, Facundo Garretón, el diputado José Luis Patiño.

- Vos decís que la llegada de este tipo de servicios es inevitable.

- Es inevitable, y si me forzás un poco como abogado, ante la duda de si deben funcionar o no, opino que tienen el derecho a funcionar. Es mucho más sensato hacer que cumplan con toda la regulación vigente, dar certidumbre, porque la gente más débil son los socios o conductores, y son los que terminan pagando el pato por la falta de certeza jurídica. Nuestra responsabilidad es debatir ampliamente este tema, definir en forma clara cuál es la ley que debe aplicarse, remitiendo a leyes concretas, explicando los motivos, si hay diferencias deberá intervenir la justicia, pero tenemos que empezar a salir del debate de cancha que en el kircherismo tenía de sobra, y empobrecía la discusión pública. Todo este debate va a quedar abstracto cuando no venga un chofer de Uber, sino un auto inteligente, esos que se manejan solos, ¿ahí qué vamos a hacer? ¿Vamos a decir que hay que prohibirlo porque no está regulado?. Hay que legislar para ese mundo que viene.