Las actitudes sustentables tienen repeticiones a lo largo y a lo ancho del planeta. Ejemplos desperdigados que demuestran que ejercitar la conciencia ambiental obtiene resultados. La proliferación de compromisos mundiales ecológicos tuvo su rebote en India. Precisamente uno de sus aeropuertos adoptó una conducta ambiental inédita. El aeropuerto internacional de Cochín, en la zona sur del país, es el primero del mundo que funciona únicamente con energía solar, con energía enteramente renovable.
Se emplazaron 48.154 paneles fotovoltaicos en un área de 19 hectáreas que nutren a la instalación y le dan completa autonomía energética. Es la historia feliz de un proyecto aspiracional, una buena idea, que demandó una inversión millonaria y que hoy prevé recuperarla a partir de la comercialización de su excedente de producción. El cuarto aeropuerto de tráfico del país asiático relata una experiencia exitosa en abastecimiento renovable, redituable, sustentable. Una manifestación tangible de que sólo basta decidirse para cambiar las fuentes de energía.
La cronología de los hechos apuntan a 2013 como fecha de iniciación. Cochín disponía de un espacio libre que tenía pensado para expandir su terminal de carga. Pero cambiaron la temática y decidieron instalar en la explanada un sistema de paneles distribuidos logísticamente como si fuese un "viñedo tecnológico". En febrero de 2015, la empresa alemana Bosch comenzó con la implementación de los placas solares que habrá demandado seis meses de trabajo. En agosto del año pasado, el aeropuerto indio autoabasteció la demanda de electricidad de su edificio como resultado de la eficiencia de sus paneles fotovoltaicos. El primero del mundo en ser autosuficiente, independiente de una red de suministro eléctrico tradicional.
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