Amigovio, saliente, filito, partner. Los términos pueden variar para definir el término "pareja sin tanto compromiso". Aunque todos están atravesados por la intención de mantener rincones de libertad individual. Ese deseo natural y moderno del ser humano para muchos choca con los mandatos tradicionales y por eso están dispuestos a defender los espacios propios a cualquier precio.
"Hay una creencia muy fuerte en pensar que la libertad no está asociada con la pareja", sostiene Marcelo Brosky, licenciado en Psicología. Y agrega: "Uno cree que puede autoabastecerse y esto garantiza la libertad y menos sufrimiento. Por eso aparecen nuevos términos para definir una relación. Ocurre que cuando uno asume determinados compromisos, los riesgos aumentan y esto genera inseguridad".
"Se prevalece la libertad de sentirse libre. Al no crear lazos fuertes, se crean relaciones ocasionales. Cuanto menos te comprometés, menos sufrís", explica el psicólogo.
La búsqueda, entonces, pasa por un acompañamiento sin que asfixie y que el tiempo compartido no esté condicionado por los convencionalismos sociales. "Las relaciones amorosas de hoy no quieren asumir ciertos riesgos. Quieren sentirse queridos y amados sin tener ningún compromiso. Hay mucho miedo a ser engañado, estafado o dejado", comenta Brosky.
"La pareja es lo más parecido al trabajo. Es lo mismo que decir 'yo quiero tener un emprendimiento, hacer mi proyecto propio, pero no quiero asumir los riesgos si me va mal'. Por esta razón son muchos los que deciden quedarse en un mismo trabajo sufriendo o padeciendo", describe el licenciado.
Además, las relaciones de hoy se caracterizan por ser fugaces. Este factor tiene que ver con la liviandad: cuanto más fugaz es la relación, menos compromiso hay. Lo que Brosky define como "la era del desapego". "Si yo estoy con alguien que sólo lo veo el fin de semana o me encuentro para tener un buen sexo y hacernos compañía. El compromiso es mucho menor y yo me garantizo menos sufrimiento y mayor libertad", explica.
Es importante mencionar una característica de la era del desapego: el lenguaje. Ya que el lenguaje no es inocente y por eso surgen tantos malos entendidos con el Whatsapp, el Facebook, los mensajes de texto y las otras redes sociales. "Ya no es que uno escucha lo que escucha; ahora uno lee lo que quiere y lo interpreta a su manera", define. Y agrega: "Un punto y una coma pueden cambiar todo. El lenguaje tiene tanto poder que las personas se cuidan ya que puede revelar cosas que uno no quiere y esto genera vulnerabilidad".
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