En una nueva complicada jornada para el gobierno de Dilma Rousseff, cerca de un millón de manifestantes pidieron la renuncia de la presidente de Brasil en más de 400 ciudades del país.
La fuerte ola de manifestantes se desarrolló en un clima de creciente descontento social por la recesión de la economía y el escándalo de corrupción de Petrobras, que salpica a la élite empresarial y a funcionarios de la política.
Estas masivas marchas fueron apoyadas públicamente por primera vez por partidos de la oposición.
Read more!
Rousseff enfrenta un pedido de juicio político que podría terminar anticipadamente su mandato, previsto para 2018.
LEA MÁS:
div class="embed_cont type_freetext" id="embed58_wrap" rel="freetext">