En 2013, Ashraf Fayadh discutió con un hombre en una cafetería de la ciudad saudita de Abha sobre el contenido de su poesía. Un intercambio natural en la mayor parte del mundo, pero no en Arabia Saudita.
El hombre en cuestión denunció al poeta palestino ante la policía religiosa, la fuerza que controla el respeto a las normas de la sharia. Dijo que Ashraf Fayadh insultaba con su prosa a Alá y al profeta Mahoma y, sobre todo, cuestionaba el férreo control que el reino ultraconservador aplicaba sobre la población de la península.
Ashraf Fayadh fue rápidamente detenido. Su suerte quedó sellada cuando los policías revisaron su teléfono celular. El poeta archivaba fotos junto a varias mujeres durante un evento en una galería de arte. Las imágenes fueron la base para la acusación de tener relaciones inapropiadas con miembros del sexo opuesto. Ese delito sumado al de apostasía le valieron la pena capital.
La condena a muerte contra Fayadh mereció el repudio internacional, desde la Organización de Naciones Unidas (ONU) hasta Human Rights Watch y la asociación de escritores PEN Internacional.
Condonación
Tras lo reclamos internacionales, Arabia Saudita decidió que era mejor mantener las buenas relaciones que unen al reino con Occidente. Por eso, ha decidido finalmente conmutar la pena de muerte de Ashraf Fayadh, y reemplazarla por 8 años de prisión y 800 latigazos, repartidos en sesiones de 50 azotes.
Un tribunal de Abha ordenó, además, al poeta que se arrepienta y renuncie a su poesía en una declaración oficial, informó su abogado a través de un comunicado.
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