Se abre el período vacacional y automáticamente se plantea el debate familiar sobre cuándo emprender el viaje. Y están los conductores que le esquivan al tráfico diario, el mayor flujo de tránsito, para viajar de noche con ruta liberada. Pero así como son valorables las ventajas del viaje nocturno es proporcional a la probabilidad de accidentes.
De hecho, estudios realizados por la Dirección General de Tránsito de España (DGT) han comprobado que el 42% de los accidentes ocurren en este momento, por eso también se realizan algunas recomendaciones. Por eso, para los que quieran conducir de noche existe una serie de recomendaciones para atender.
Antes de iniciar el viaje, conviene limpiar el parabrisas y los espejos laterales; conducir de noche reduce considerablemente la visibilidad y es necesario no tener suciedad que limite aún más la visión del conductor.
El ritmo del viaje debería ser a menor velocidad. Uno de los motivos es que fuera del arco de luz se está ciego, y de los costados pueden aparecer animales o personas de manera sorpresiva, por lo que una menor velocidad permite mayor capacidad de maniobrar.
Es pertinente mantener apagada la luz interna del auto. De lo contrario, al atravesar zonas poco o nada iluminadas, será prácticamente imposible observar qué ocurre en el exterior. De ser necesario hay que usar la direccional.
Si un vehículo encandila, hay que guiarse por los "busca huellas", líneas que delimitan la ruta tanto en el centro del camino como en los laterales. Y fundamental: ante la mínima alerta de cansancio, realizar una parada, dormir o refrescarse para evitar quedarse dormido al volante.