Murió una mujer española que acampó 35 años frente a la Casa Blanca

Conchita Picciotto falleció a los 80 años, después de dedicar su vida a protestar contra la proliferación nuclear. La de la anciana fue la protesta política más larga de la historia de Estados Unidos

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Conchita Picciotto, una española que protestó durante décadas frente a la Casa Blanca contra la proliferación nuclear, murió el lunes a los 80 años, según informó el diario The Washington Post este martes.

En una pancarta instalada frente a la carpa improvisada que solía ocupar la activista sobre la Pennsylvania Avenue, se podía leer este martes: "Concepción, RIP. Love" (Concepción. Que en paz descanse. Amor).

Según The Washington Post, Conchita murió el lunes, a los 80 años, en un centro dirigido por una ONG que asiste a mujeres sin hogar en Washington.

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Conchita era una persona conocida para los trabajadores de la Casa Blanca, así como para los turistas, con los que a menudo intercambiaba algunas palabras.

Según relata el diario El País, Conchita vivía de las limosnas que intercambiaba por "piedras de la paz" -como ella llamaba a los objetos pintados por ella misma-, y de donaciones que le hacían particulares.

Calor asfixiante o frío polar, Concepción recibía a las visitas siempre con el mismo casco; el que, según ella, la protegía de los "rayos electromagnéticos" que le lanzaban desde la Casa Blanca.

Esta española, nacionalizada estadounidense, trabajó en Nueva York como intérprete para la ONU y para la oficina comercial de la embajada española.

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Pero a principios de los años 80, cambió radicalmente su vida y se instaló en la acera de la plaza Lafayette, uniéndose a otro manifestante. La suya será recordada como la protesta política más larga de la historia de los Estados Unidos.

"Todo el mundo necesita saber. Yo nunca voy a dejar este lugar"

"Todo el mundo necesita saber. Yo nunca voy a dejar este lugar", explicó a la AFP hace 15 años. "Estoy aquí como Juana de Arco: es muy difícil, pero hay que seguir adelante".

Frente a las ventanas del edificio más famoso de Washington, vio pasar por la casa presidencial a Ronald Reagan, Bill Clinton... y ahora a Barack Obama.

Aunque, aseguró, ningún presidente jamás la saludó.