La presidente de Brasil, Dilma Rousseff, reconoció hoy que 2015 fue "un año difícil" para el país, aunque se mostró "optimista" de cara a 2016, cuando el país acogerá los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.
"Creo en la fuerza de nuestro pueblo y en la agenda que trazamos para Brasil", afirmó la mandataria en un mensaje en Twitter, en el que felicitó a los brasileños por el nuevo año.
Rousseff, quien está amenazada por la apertura de un juicio político con miras a su destitución, recalcó que "Brasil es mayor que los intereses individuales y de los grupos" e instó a mantener el "país fuerte".
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