El de Konstantin Melnikov (1890 – 1974) es uno de los grandes nombres de la arquitectura. Desempeñó también los roles de profesor y pintor y fue uno de los líderes del movimiento avant-garde de Moscú.
Gracias al apoyo de Vladimir M. Chaplin, su primer jefe, el arquitecto pudo completar sus estudios en la Escuela de Pintura, Escultura y Arquitectura de Moscú, de donde se graduó en 1917.
Mientras Melnikov daba sus primeros pasos profesionales, la tradición neoclásica estaba volviéndose muy popular en la arquitectura rusa. Muy influenciado por Zholtovsky, dedicó su tesis justamente al movimiento neoclásico y su proyecto para AMO fue realizado en este estilo.
En 1925 completó una de sus obras más reconocidas: el Pabellón Soviético en la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industrias Modernas en París.
Sin embargo, ya desde la década del 20 Melnikov empezó a buscar nuevas formas de hacer arte, negando la estilización adquirida durante sus años de estudio. Para él, la originalidad era sine qua non. El riesgo era esperable: las obras del arquitecto resultaron incomprendidas por muchos. No pertenecían a ningún movimiento o tradición. Algunas de ellas, como "Pila", el Pabellón Makhorka o el Palacio del Trabajo contrastaban ampliamente con otros trabajos de la época, debido a su forma y estilo.
Estos tres proyectos marcaron el éxito del joven y talentoso arquitecto. Desde entonces, todas las piezas de Melnikov fueron innovadoras en sus soluciones arquitectónicas. Sirvan como ejemplo la oficina para el diario Leningrad Pravda o el sarcófago del mausoleo de Lenin.
Otros hitos de su carrera incluyen a siete clubes para obreros o a la casa que construyó para su familia. Durante más de 80 años, esta última atrajo hacia Moscú a miles de entusiastas de la arquitectura moderna.
En 1933 se dedicó una muestra en Milán a 11 arquitectos de fama internacional. Melnikov fue el único ruso que participó. Pero, mientras sus creaciones eran admiradas en el mundo occidental, en la Unión Soviética no comprendían su arte.
Luego de la Segunda Guerra Mundial, Melnikov tuvo muchas dificultades para encontrar nuevos proyectos. Él creía que sus contemporáneos jamás iban a entender su arte.
En 1967 participó en una competencia para diseñar un cine para niños en la calle Arbat. Decidió involucrarse en el proyecto porque el terreno estaba cerca de su casa: Melnikov conocía muy bien la zona y quería darle originalidad al barrio. Muchos admitieron que su proyecto fue el más interesante del certamen pero el arquitecto meramente recibió una mención.
Ofendido, decidió no volver a participar jamás en ninguna competencia. Pasó sus últimos años trabajando en su autobiografía, intentando comprender su evolución como artista y el lugar que ocupó en la arquitectura moderna. A los 84 años de edad, Melnikov murió el 28 de noviembre de 1974.
Para festejar los 125 años de su nacimiento, el fotógrafo Denis Esakov fotografió a 12 de sus proyectos. Estos demuestran la unión entre curvatura y ortogonalidad que caracterizan el gran artista.
(Bibliografía consultada: Selim.O. Khan-Magomedov, Konstantin Melnikov).
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