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El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, está envuelto en un nuevo escándalo. Un duro informe realizado por Diario Las Américas revela que el mandatario mantuvo una relación extramatrimonial con una menor de edad y, fruto de esa relación, tuvo una hija que no reconoce.

De acuerdo con la publicación, Elvia Junieth Flores Castillo tenía 15 años cuando en 2005 mantuvo la relación con Ortega. Ahora su hija Camila tiene cuatro años, pero nunca fue reconocida por el jefe de Estado. Incluso en los documentos legales, Néstor Moncada Lau, secretario personal del presidente, el quien aparece como el padre.

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La denuncia fue realizada por un hermano de la joven, quien junto a otros cuatro hermanos de Elvia buscan asilo político en Miami. El sexto –Santos Sebastián Flores Castillo, de 42 años-, en tanto, se encuentra detenido desde 2013 en Nicaragua bajo una condena de 15 años, acusado de violación.

La familia Flores asegura que se trata de una persecución del presidente Ortega por haberse opuesto a la relación con su hermana Elvia.

"Estoy encarcelado injustamente porque Daniel Ortega Saavedra me odia de gusto, sólo porque no estuve de acuerdo con la relación de pareja que sostuvo con mi hermana Elvia Junieth; él la convirtió en su mujer cuando ella tenía 15 años", escribió Santos Sebastián en una carta que envió desde la cárcel.

El hermano de Elvia aseguró que iba a denunciar a Ortega por haber seducido a su hermana cuando era una menor de edad.

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El detenido solicitó además la intervención de organismos de Derechos Humanos para que lo ayuden a salir de prisión. "Ya no aguanto estas torturas y este encarcelamiento injusto (…) Responsabilizo a Daniel Ortega, de cualquier cosa que me suceda en esta prisión o en cualquier lugar de Nicaragua", indicó.

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Sin embargo, no es la primera vez que el presidente nicaragüense se encuentra envuelto en un escándalo de este tipo. En 1998, su hijastra, Zoilamérica Narváez Murillo, denunció que fue abusada sexualmente por Ortega desde que ella tenía 11 años. Pero la causa no prosperó. La jueza Juana Méndez alegó que la acusación había prescrito.