En junio del año pasado, el gobierno porteño reconoció la existencia de un déficit de parques y plazas en la Ciudad de Buenos Aires y lanzó el Plan Buenos Aires Verde para revertir –en los próximos veinte años- el notorio estancamiento en la construcción de espacios verdes y detener además su reducción.
El ambicioso programa propone construir 78 nuevas plazas, ampliar 30 ya existentes, levantar 12 grandes parques y plantar 400 mil árboles. La construcción de nuevos espacios verdes ya está en marcha con el Nuevo Parque y Centro de Exposiciones y Convenciones, ubicado en las adyacencias de la Facultad de Derecho de la UBA que incluirá una cubierta verde que se continuará visualmente con el Parque Thays. Se sumará también una nueva Reserva Ecológica de 40 hectáreas con un lago artificial que desemboca en el arroyo Cildáñez: el Parque Lugano. Uno de los objetivos que persigue este plan es que el 96% de los ciudadanos viva a no más de 350 metros de una plaza o parque.
Es ciertamente un objetivo ambicioso considerando que barrios como San Cristóbal, Almagro, Boedo o Balvanera cuentan con menos de 0,5 m2 de espacios verdes/habitante (el mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud es de 9 m2/habitante), con lo cual el acceso a espacios verdes públicos cercanos para quienes viven ahí es algo poco frecuente. Se estima que para cumplir con lo que pide la OMS habría que construir unos cinco bosques como el Parque 3 de Febrero del barrio de Palermo y para satisfacer las demandas de barrios muy poblados como Caballito, Recoleta o San Telmo unas 163 plazas nuevas.
En julio de este año el GCBA anunció el envío del Plan Buenos Aires Verde para ser debatido y aprobado en la Legislatura Porteña. Las metas de este plan son mitigar los efectos del cambio climático, reducir la temperatura de la ciudad, moderar las inundaciones, disminuir el consumo energético y limitar la emisión de gases.
Uno de los principales objetivos planteado es la reducción en seis grados de las temperaturas extremas de la ciudad. Es lógico que la temperatura en la ciudad esté más de tres grados elevada con respecto a la del conurbano por la gran cantidad de torres y edificios que han proliferado en la última década. El cemento y hormigón que los componen se recalientan, reflejan el calor y lo liberan de noche generándose así el efecto conocido como "isla térmica".
Según diversos informes, en los últimos diez años, Buenos Aires sumó más metros cuadrados construidos que habitantes. La superficie edificada aumentó el doble que la población, que se mantiene estable, apenas por debajo de las tres millones de personas. En 2001 había 2.776.138 habitantes y una superficie edificada de 220 millones de m2. En 2010 había 2.891.082 habitantes y una superficie edificada de 238 millones de m2. La población creció en esos 10 años apenas un 4% mientras que la superficie total construía creció un 8% y se estima que un 11% entre 2001-2014. Algunos estudios hablan de hasta 140 mil viviendas desocupadas y otros estiman no más de 34 mil.
Otro factor que contribuye al calentamiento de la ciudad y entra en contradicción con los objetivos propuestos por el plan Buenos Aires Verde es la cementación de los espacios públicos Por ejemplo, 18 hectáreas del Parque Ciudad fueron cementadas para la construcción de Ciudad Rock. La zona sur de la ciudad es la más afectada por el reemplazo de vegetación por cemento: los datos oficiales del GCBA muestran que la Comuna 8 (Villa Soldati, Villa Riachuelo y Villa Lugano) ha mostrado una reducción del 33% de sus espacios verdes entre 2006 y 2014.
También disminuirán las áreas verdes por la instalación de bares en los parques, la construcción de estacionamientos subterráneos en algunas plazas y por la cesión de Nación a Ciudad de cinco playones ferroviarios (Liniers, Palermo, Caballito, Pompeya y Parque Patricios) para emprendimientos inmobiliarios. De acuerdo con el Plan Urbano Ambiental estos predios fueron pensados como grandes parques en la totalidad de su superficie, pero ahora el 35% -según la ley aprobada por amplia mayoría en la Legislatura- estará destinado a construcciones.
El Plan Buenos Aires Verde también propone disminuir el consumo de energía. Un objetivo que entra en franca contradicción con la construcción indiscriminada de edificios y torres que justamente consumirán cada vez más energía para el funcionamiento de bombas y ascensores y para calentarse y sobre todo refrescarse en verano de las altas temperaturas que se van incrementando y no se reducen todo lo que debieran durante las noches. Se conforma así una suerte de círculo vicioso debido a un fuerte incremento en las construcciones en una ciudad que no aumenta significativamente su población desde 1947.
Más Noticias
Las lluvias provocan derrumbes y dañan viviendas al norte de Guatemala
En la comunidad Río Imposible, un deslizamiento de tierra cayó sobre estructuras de madera y dejó al menos tres casas con afectaciones severas, mientras los residentes piden una inspección por grietas en las laderas

Clases de K-pop gratis: lista de DIF que ofrecen el taller en CDMX
Quienes admiren este género pueden aprender técnicas y coreografías
Una empleada del Ministerio Público de Guatemala queda vinculada a un caso de drogas
La investigación se activó con un despliegue realizado el jueves 13 de agosto contra una red dedicada al narcomenudeo y la corrupción, con registros, órdenes de aprehensión y secuestro de indicios

Honduras: Tegucigalpa reactiva decenas de pozos abandonados para hacer frente a la crisis de agua
Las autoridades del Distrito Central aceleran un plan para recuperar más de 41 pozos que permanecen fuera de servicio en distintos puntos de la ciudad, como parte de las medidas para aumentar la disponibilidad de agua potable ante la escasez

EN VIVO | Bloqueos, accidentes viales y manifestaciones hoy 16 de agosto: cierran Avenida Juárez
Mantente informado en tiempo real sobre el acontecer en el Valle de México
