Agradecer, el primer paso para construir una vida valiosa

La gratitud desde la perspectiva de la Kabbalah, un saber de casi mil años aplicado a problemáticas actuales, explicado por la especialista Fabiana Kramarz

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La Kabbalah presupone la existencia de una realidad oculta, que está apenas por debajo de la que vemos todos los días y que –a su vez– da sentido a aquello que vivimos a diario.

Aquel que la descubre goza de días de gran calidad. Transforma su vida. Accedemos a esa realidad espiritualmente pero también podemos hacerlo a través de una serie de acciones.

La primera de ellas, agradecer que "amanecimos". Hacerlo, ni bien abrimos los ojos, con palabras propias o tomadas de la tradición.

Hay una bella plegaria hebrea, el Mode Ani, que manifiesta gratitud a Aquel que hizo que nuestra Alma regresara al cuerpo permitiendo la posibilidad de un nuevo día.

Son doce palabras. Son doce los segundos necesarios para que, al incorporarnos luego de levantarnos, la sangre fluya desde los pies hasta la cabeza.

En hebreo, inhalación, la primera respiración de la mañana, se dice Neshimá. Alma, Neshamá. Ambas palabras son casi idénticas. Esto se debe a que, según el Génesis, el hombre no es llamado hombre hasta que el Creador exhala y el hombre inhala ese mismo soplo de vida.

Agradecer la primera inhalación matutina nos devuelve la conciencia del lazo con lo Sagrado que habita en mí.

El Talmud llama al sueño metafóricamente el "hermano de la muerte" porque vincula a la posición horizontal con la no-vida. Entiende que, durante el sueño, nuestra alma toma distancia del cuerpo, observa y manifiesta cosas que tal vez recordaremos al despertar. Puede no regresar.

Imponerse un ritual al momento de abrir los ojos permite evitar la inercia de levantarnos sin conciencia.

Como dice la canción de Chico Buarque, "amó aquella vez como si fuese última, besó a su mujer como si fuese última y a cada hijo suyo cual si fuese el único". Por las posibilidades que un día más nos da y por el beneficio de no haber sucumbido: vivamos este nuevo día como si fuese único. Lo es.

Esto es Kabbalah.