El fumar es perjudicial para la salud. Eso ya lo sabemos todos, está escrito en los paquete de cigarrillos pero también –a esta altura– grabado a fuego en el inconsciente colectivo. Sin embargo, no es inusual ver gente mayor (algunas veces, muy mayor) que consume más tabaco como si nada.
Un grupo de investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles, publicó recientemente en el Journals of Gerontology los resultados de un estudio sobre la genética de un grupo de adultos mayores fumadores.
La intención: determinar si la longevidad a pesar del cigarrillo es una condición innata. "Se identificaron marcadores genéticos que promueven la longevidad", afirmó en un comunicado el Doctor Morgan Levine, uno de los autores del estudio, "Esto prueba que hay genes que extienden la vida al incrementar el mantenimiento y la reconstrucción celular. Por eso es que muchas personas, aún sometidas a altos niveles de estresores bilógicos, como los contenidos en el humo del cigarrillo, pueden lidiar mejor con la reparación del daño".
Los resultados de este estudio sugiere que la longevidad no está completamente relacionada con factores ambientales. El genoma podría también ser un factor. De hecho, fumadores con ciertos marcadores genéricos han demostrado tener una predisposición al cáncer un 11% menor que quienes no tienen esos marcadores.
A futuro, los resultados de este estudio contribuirán a futuras investigaciones tanto en materia de longevidad como de tratamiento del cáncer.