Kabbalah es una palabra hebrea que tiene dos significados posibles: recibir y paralelismo. Un saber que fue gestado hace casi mil años por aquellos considerados los perdedores de la historia. ¿Qué aporta este saber a nuestra vida contemporánea? La doctora Fabiana Kramarz, pensadora, especialista en Kabbalah, directora de Estudios Judaicos del Colegio Tarbut, propone ir descubriendo sus misterios para construir una vida "más equilibrada".
En esta serie de Micros Tendencias, la especialista propone ahondar en la historia y significado. Hace casi mil años, en Gerona, España, los judíos vivían segregados. En la judería de Gerona, el "ghetto" que los albergaba, un grupo de rabinos en un altillo, en la frontera de lo clandestino, se reunía a estudiar los libros sagrados más antiguos.
La Biblia, con sus relatos de diluvios y migraciones a través del desierto, con su incentivo constante a volver a empezar, es la literatura clave. Pero en particular el libro del Génesis y su reinterpretación es esencial para entender la Kabbalah.
La expulsión de los primeros hombres del paraíso es interpretada muchas veces como algo negativo, como el fin de la posibilidad de vivir por siempre y la expulsión de ese jardín perfecto donde podían estar en contacto permanente con el creador.
Una situación de pérdida puede ser interpretada como una posibilidad, un desafío
Sin embargo, hay una visión alternativa, la que propone la Kabbalah: la expulsión de ese supuesto paraíso es una decisión del hombre en función de su deseo. El hombre elige la carencia porque quien tiene asegurada la vida por siempre no tiene por qué vivir, ni sueños para concretar. La carencia es un motor que lo impulsa a ir más allá, a buscar, a proyectar. Para los kabbalistas, una situación de pérdida, de expulsión, puede ser vista, interpretada como una posibilidad, un desafío, un dato valioso y necesario.
Ver más allá
Los kabbalistas concluyeron, tras estudiar los textos sagrados, que debajo de la multiplicidad de lo real, la realidad tiene una estructura secreta y única donde todo es uno. Cielo y Tierra forman parte de un mismo universo. De allí, infieren que, si todo es uno, cada acto puede producir una reacción, influir según el deseo, en lo que los sabios hebreos llamaron los Mundos Superiores. El Cielo.
Para poder lograrlo, es necesario aprender a interpretar lo que sucede y actuar con sabiduría (con conocimiento y compromiso). La kabbalah adaptada a nuestros días provee de herramientas para interpretar con inteligencia lo que le sucede a cada uno para poder obrar con esa sabiduría.
"Vivimos tiempos fugaces, livianos, en los que la norma es el cambio permanente", afirma la doctora Fabiana Kramarz, "Quien quiera construir una vida exitosa, equilibrada en todos sus aspectos, tendrá que acercarse a saberes que le faciliten recursos para construir arraigo, permanencia, solidez. La Kabbalah provee herramientas eficaces para lograrlo".
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