Créditos Håkon Eikesdal. Revista Mustique 162
Créditos Håkon Eikesdal. Revista Mustique 162

Saltó a la fama mundial por la carga psicológica y los sorprendentes giros argumentales que imprime en sus novelas negras. Los personajes se mueven en asfixiantes laberintos de agresividad y traición. Es un maestro del ritmo y de la tensión. Su protagonista, Harry Hole, policía antihéroe, adicto al trabajo y al alcohol, se mueve por las calles de Oslo aferrado a su gran sentido de justicia, y alejado del protocolo de investigación. Harry solo odia las normas si entorpecen el camino a la verdad.

Aunque Hole representa su máxima obra, es imprescindible nombrar otra novela negra: Headhunters. De calidad literaria algo inferior a las del detective autodestructivo, Headhunters fue llevada al cine en 2011 por la prestigiosa productora Yellow Bird Productions (compañía cinematográfica que también se interesó por la trilogía Millennium, de Stieg Larsson, y la serie Wallander, de Henning Mankell).

Jo Nesbo destinó la totalidad de las ganancias de Headhunters, en todas las ediciones y formatos en Noruega y en el extranjero, a su fundación, que lucha contra el analfabetismo en países del tercer mundo.

Al leer su obra en orden, se aprecia la maduración de la personalidad de Harry Hole. Según Nesbo: "Harry comete errores y paga por ellos; ser persona significa asumir las consecuencias de los actos, las responsabilidades, y reconocer que, en última instancia, uno es el propio juez moral".

Además, es evidente la maduración del propio escritor: "La serie se ha ido desarrollando hacia tratar dilemas morales más que atrapar al asesino". La moral y la introspección de los personajes han invadido la trama criminal. En la historia de El leopardo, la muerte del padre, la traición, el amor, la amistad o la adicción son igual de importantes que la intriga detectivesca. Los sentimientos equilibran la balanza. La pesquisa y las reflexiones sobre el ser humano tienen el mismo peso.

No obstante, el sadismo del asesino en serie de esta última obra no deja impávido al lector. Al contrario, lo aterra, lo atormenta. ¿Cómo una persona es capaz de inmovilizar a la víctima con pegamento en el fondo de una bañera que se colma paulatinamente de agua? ¿Qué clase de ser humano destroza a otro con la Manzana de Leopoldo, aparato que se inserta en la boca y dispara 24 agujas en variadas direcciones?

"Sigo explorando cosas muy sensibles para todos los seres humanos", reconoció el autor en diferentes entrevistas. Por ejemplo, en El leopardo, Harry Hole conversa con su padre, quien agoniza en la cama del hospital. De las sucesivas charlas, el policía comprende la importancia de perdonarse y perdonar.

"Muchas personas se dan cuenta de que no han estado cerca de su padre cuando se acerca a la muerte, y entonces perciben las similitudes. Es extraño el momento en que entendemos que somos parecidos a nuestros padres". Nesbo confesó haber atravesado la misma situación: dialogar con su padre moribundo, quien le develó detalles de su actuación en la Segunda Guerra Mundial. Asumió el error de haber querido ser voluntario de las Waffen SS para combatir en Rusia. "Me alivió que expiara su culpa".

Jo Nesbo tiñe sus novelas de oscuridad. Considera que los seres humanos se autodestruyen; de distintas formas, pero lo hacen. La explicación siempre se halla en el interior de uno mismo. Encontrarla no es tarea sencilla. Y Harry Hole lo sabe.

Hole significa hoyo, en inglés. Y los hoyos son oscuros. Su destino es previsible en un aspecto: no va a sobrevivir físicamente. La cuestión es saber si, al final del hoyo, su alma verá el cielo o el infierno.