Los autores del show porno en la UBA se defendieron y criticaron a los medios por "manipularlos"

En una carta, explicaron qué es el posporno y por qué eligieron una universidad pública para hacer la performance. "Queremos desarmar las estructuras que sostienen al patriarcado", señalaron

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"Escribimos porque no queremos que nuestro discurso se manipule delante de una cámara de televisión", explicaron en el comunicado, que lleva la firma de los autores del show de pornografía realizado el miércoles en un pasillo de la Facultad de Ciencias Sociales: la periodista Laura Milano (autora del libro Usina posporno), el performer posporno Milo Brown, la activista feminista Rosario Castelli y el grupo PostOp de España.

A la hora de explicar qué es el posporno, señalaron: "Entendemos al posporno como una plataforma artístico-política que permite experimentar, visibilizar y volver deseables diversidades de cuerpos y prácticas sexuales no convencionales. Emerge como crítica a la industria del porno comercial, ya no desde la censura sino desde la creatividad y el empoderamiento de cuerpos no hegemónicos que crean su propio porno, colectiva y autogestivamente". Y agregaron: "El posporno es una herramienta más que nos permite cuestionar la heteronormatividad tan enraizada en un ámbito que apunta a la construcción de pensamiento crítico y de lucha por la transformación social y la emancipación".

"Esta acción –continuaron– se enmarca en distintos procesos colectivos dentro de la lucha feminista y el activismo sexopolítico comprometidos hace décadas con el cambio cultural que implica develar y desarmar las estructuras que sostienen al patriarcado que mata en nuestro país una mujer cada treinta horas y visibilizar la violencia que opera sobre nosotrxs y nuestros cuerpos. No somos unxs improvisadxs, no nos interesa la difusión masiva ni que todo esto se personalice, porque somos un montón".

También justificaron la realización de la performance -que incluyó sexo explícito- en una institución educativa pública y a la vista de cualquier desprevenido. "Lo abrimos a la universidad porque hace varios años activamos como estudiantes y graduadas de estas casas de estudios, con el objetivo de instalar estos temas dentro de la facultad, en los planes de estudios, las aulas y los pasillos", alegaron. Y se esperanzaron con "que se sigan multiplicando espacios desde las instituciones para realizar propuestas como esta".

El final de la carta está dirigido a cuestionar al periodismo. "Que de todo esto queden sólo un par de imágenes sueltas descontextualizadas en los medios masivos de comunicación y un centenar de comentarios de repudio, señalamientos y llamados al orden, nos habla sobre cómo opera permanentemente la censura en cada unx de nosotrxs pero fundamentalmente habla de cómo operan los medios masivos de comunicación en la búsqueda del permanente escándalo, horror y sanciones para todos", escribieron. "Nos preguntamos ¿Por qué estos cuerpos desnudos experimentando otros placeres son objeto de urgente censura? ¿Por qué molestan tanto muchos cuerpos feminizados que disfrutan su sexualidad? ¿Se puede pensar desde la lógica argumentativa de la cosificación y la violencia?", se preguntaron.

Terminaron alabando "el debate que se dio en cada mesa, en cada familia, en cada oficina, en cada barrio, ayer, alrededor del noticiero, que por un día fue más porno que Tinelli". Y concluyeron: "Celebramos cada paso que nos acerque a una sociedad en la que el placer y el goce dejen de ser un privilegio heterosexual y destinado a los hombre".