Delito y drogas: la tremenda realidad por la que tuvo que transitar el arquero de Brasil

Jefferson, guardameta que se perfila para ser titular en el equipo dirigido por Dunga (debutará este domingo frente a Perú por el Grupo C de la Copa América) sacó a relucir su cruda niñez: "Tenía un amigo con el que robábamos supermercados y entrábamos en casas ajenas. Me mostró la cocaína cuando no la conocía y desde allí me separé y empecé a tomar las decisiones correctas en mi vida". Una historia de vida que conmueve

No será historia nuevo ni llamativo si se cuenta que Jefferson de Oliveira no tuvo las posibilidades de otros futbolistas de elite cuando atravesó su infancia. A menudo, muchos jóvenes oriundos de villas miseria y familias carentes terminan triunfando en el mundo del fútbol. Pero sí resulta asombroso escuchar el relato del arquero de Brasil.

"Tenía un amigo que prácticamente era mi hermano y gracias a Dios también encontró su camino. Cuando estábamos juntos, robábamos supermercados y entrábamos a casas ajenas", confesó el '1' del equipo de Dunga, que disputó el último amistoso para la "Verdeamarelha" como titular y se perfila para estar en el debut por la Copa América frente a Perú, desde el minuto cero.

Jefferson siguió contando su historia de vida: "En ese entonces, Cristian (su amigo) ya consumía drogas y me mostró lo que era la cocaína, algo que yo no conocía. Cuando observé la droga, pensé: 'él es mi hermano, pero debo seguir mi camino'". La crudeza de sus palabras dejaron atónito a más de uno.

El guardameta de 32 años que se inició en Cruzeiro, siguió en Botafogo y tuvo un paso por el fútbol turco antes de regresar al conjunto de Río de Janeiro que está puntero en la Segunda División de Brasil, concluyó: "Desde el momento en que me separé, tomé las decisiones correctas en mi vida".

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