Virtual Press
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A Guido Süller todos lo conocieron por su exposición mediática, pero la verdad es que detrás de ese personaje que sorprendió en el programa de Marcelo Polino, ZAP!, había un hombre que se calzaba el traje con el logo de Aerolíneas Argentinas y durante todas las semanas se subían a las naves de la línea de bandera para trabajar como Jefe de Cabina. Pero todo lo bueno tiene un final: por un problema de salud abandonó la compañía luego de 25 años.


Para despedirse de sus compañeros, escribió una emotiva carta en la web a la que sólo pueden acceder los empleados de la empresa. En la época de las redes sociales, obviamente esas líneas se filtraron. "Me bajo de Aerolíneas, con todo lo que eso implica, y lo hago con un nudo en la garganta, porque este no es un trabajo más, esto es una forma de vida. Todo fue vertiginoso, creo que con 50 años he vivido más de 100".


Consultado por Teleshow, Süller, que padece uveítis -una enfermedad ocular-, habló de su decisión. "Los médicos de Aerolíneas y mi médico personal no me dan el alta para seguir volando. Decidí bajarme con todo el dolor del alma y retirarme. Entré como Auxiliar de Vuelo de a Bordo y terminé como Jefe de Cabina, la autoridad máxima", explicó. Esta no es la despedida que tenía en su cabeza. "Tenía muchas ganas de vestirme de azafata. Era una fantasía. No la pude lograr", contó, entre risas, el mediático. Posiblemente, su último vuelo sea con amigos de la compañía en los próximos meses. ¿Podrá concretar ahí su fantasía?


Su primer vuelo fue el 9 de noviembre de 1989 a Asunción del Paraguay: "No tenía el uniforme y me compré un traje en Ángelo Paolo, muy grueso. Me picaba tanto que me lo puse con un pijama abajo". Entre los famosos internacionales que atendió estuvieron Bo Derek, Sofía Loren y Gina Lollobrigida. entre los nacionales, Guillermo Francella, Ricardo Darín y Araceli González. "Llevé muchas veces a los cómicos de VideoMatch, como Pachu Peña, Pablo Granados y Freddy Villarreal. Cuando subían gritaban '¡eh, Guido!', pero yo en el avión tenía otra actitud. El uniforme me cambiaba, me comportaba de otra manera. No estaba frente a una cámara y era el responsable de la seguridad de la nave", dijo.


Además del problema de salud, hay otro punto que llevó a Süller a tomar esta determinación. Trabajar en una aerolínea tiene una carga horaria fuerte: "Afectivamente te quedás solo. Por lo menos en mi caso. Nadie banca a una pareja que se vaya 15 días o esté siempre de guardia. Prioricé la libertad. Tengo ganas de enamorar y volando no podés hacerlo. Quiero envejecer al lado de una persona y no quedarme solo".